... Y Cuando Llega el Estrés

Lo siento, si eres estudiante, inevitablemente hay que hablar del estrés. Tarde o temprano éste llegará irremediablemente, especialmente en épocas de exámenes. Así que estaría bien que te preparases para prevenir esos momentos y enfrentarte a ellos cuando lleguen.

En primer lugar, debes saber que el estrés no es algo malo por definición. Es simplemente una reacción de nuestro cuerpo para ponerse alerta cuando sea necesario. Se convierte en algo negativo cuando se nos acumulan los problemas y no podemos manejarlos. Precisamente por eso es importante empezar el estudio por planear los objetivos y calendarios.

Además también es importante que trabajes con tu cuerpo. Y ya te he comentado varias veces por qué es importante la alimentación saludable, el descanso y la actividad física. Mantenerte sano, y en especial el ejercicio físico, te ayudará a liberar tensiones y a producir endorfinas, conocidas comúnmente como "hormonas de la felicidad". Esto te ayudará a concentrarte y afrontar el estudio de un modo optimista.

Otras formas de trabajar con tu cuerpo, que puedes añadir a tu rutina diaria (o cuando los nervios empiecen a dominarte) son las técnicas de relajación.

 

Relajación
Mens sana in corpore sano.

 

  • El yoga es una de las disciplinas de relajación más conocidas. Además de relajarte, conseguirás aliviar la tensión en la espalda que se produce tras varias horas de estudio.
  • La respiración abdominal consiste en inspirar de forma profunda hasta llenar por completo los pulmones, para luego exhalar hasta vaciarlos por completo. Cuando inspires, no empieces por abrir el pecho, sino infla primero hacia la barriga. La respiración debe ser lenta, con los ojos cerrados, y puedes ayudarte imaginando cómo el aire recorre todo tu cuerpo. Puedes hacer esto en cualquier lugar; repítelo varias veces y notarás cómo tu cuerpo se va relajando.
  • Los ejercicios de respiración consisten en centrar tu atención en el sonido de la respiración. También puedes hacer esto en cualquier lugar y repetirlo varias veces hasta sentirte más relajado.
  • La relajación muscular progresiva consiste en tensar voluntariamente los grupos de músculos de manera secuencial. Haz 9 segundos de tensión seguidos de 15 de relajación.

Samuel Cañadas Santiago

Biólogo especialista en Educación, Comunicador, Doctor en Neurociencia y Comportamiento

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