El diálogo interno

"Si mi mente puede concebirlo y mi corazón puede creerlo, entonces puedo lograrlo"

Muhammad Alí, Campeón mundial de boxeo, 1964

Cuando estamos solos y despiertos, generalmente hablamos con nosotros mismos. En realidad esa es la forma más usual de pensar. Nos decimos internamente: “tengo que llevar el carro al servicio”, “creo que hoy no me va a alcanzar el tiempo para hacer todo lo que tengo previsto”, “no entendí lo que dijo fulano”, etc.

Esta conversación permanente es lo que llamamos el dialogo interno (podría también llamarse monólogo interno). Este puede tener innumerables contenidos y orientaciones, es una poderosa herramienta de la mente. El diálogo corre en nuestro cerebro en forma automática; lo malo es que la mayor parte del tiempo se entretiene en asuntos intrascendentes e incluso negativos.

Mediante el diálogo interno podemos hacer análisis de lo que estamos percibiendo de una situación (“sospecho que la verdad es más compleja que lo que el profesor está diciendo”), podemos darnos ánimo (“estoy seguro de que puedo resolver este asunto en menos de media hora”), tranquilizarnos (“no hay problema, cuando explique lo que pasó todo el mundo entenderá”), o advertirnos de un riesgo (“he oído que esa calle es peligrosa, mejor me voy”).

Por otra parte, el diálogo interno puede ser también un factor que refuerza actitudes o comportamientos negativos si los contenidos o la forma de planteárnoslos se concentran hacia pensamientos que generen ansiedad o angustia, miedo, sentimientos de inferioridad (baja autoestima), inseguridad u otras barreras a la toma de decisiones o a la acción.

El diálogo interno es pues un mecanismo de gran influencia en nuestra vida. Puede hacer la diferencia entre el éxito y el fracaso, entre la felicidad y el sufrimiento, entre la acción y la parálisis. Desafortunadamente, muchas personas que no se sienten seguras de sí mismas o de sus capacidades no tienen la habilidad para conducir su diálogo interno de forma positiva.

El diálogo interno es un gran instrumento para la adquisición de hábitos y actitudes importantes para la gerencia de sí mismo. Para utilizarlo en nuestro beneficio hay que acostumbrarse a estar conscientes del proceso, aprender a controlarlo y hacer que sea positivo en un alto porcentaje del tiempo. 

La forma de mejorar nuestro diálogo interior exige una estrategia (sencilla en cuanto a su esquema, no tan fácil de ejecutar):

1) Tomar consciencia de nuestros pensamientos: observar lo que pasa por nuestra mente. Verificar los mensajes que uno se envía a sí mismo: vigilar  mentalmente nuestros pensamientos y las palabras que usamos en nuestra conversación interior.

2) Analizar los resultados de la observación. Evaluar el diálogo e identificar cuáles ideas o pensamientos no contribuyen a mejorar nuestra posición ante la vida; descubrir que elementos repetitivos están socavando nuestra autoconfianza y reduciendo la eficacia de nuestra actuación.

3) Decidir conscientemente el reemplazo de los pensamientos negativos por otros mejores, más constructivos, estimulantes, auto-afirmativos. El lenguaje es importante.  Usar palabras relacionadas con optimismo, decisión, reto, prosperidad, crecimiento, respeto, afectos, éxito, principios, ética, desarrollo y otras similares.

4) Desarrollar la motivación interna. Con frecuencia meditar en las ventajas de ser más efectivo, más consciente de lo que nos rodea, más hábil en las relaciones humanas, mejor evaluado por los demás. La motivación interna es una herramienta para eliminar programaciones mentales que reducen la eficiencia intelectual.

5) Leer material que fortalezca nuestra capacidad intelectual, la habilidad para entender a la gente, adquirir el conocimiento de las grandes ideas desarrolladas en la evolución de la humanidad y sobre el funcionamiento del cerebro.

Una condición fundamental en cuanto al necesario esfuerzo para mejorar nuestro diálogo interior es que debe ser permanente. No abandonar porque se crea que el esfuerzo no está dando resultados, ni porque se crea que ya se ha logrado lo que se necesitaba.

Los elementos de la gerencia de sí mismo que se plantearán en las siguientes lecciones de este curso requieren la aplicación del diálogo interno para su internalización.

 

Preguntas para pensar:

¿Cuál es el propósito de la conversación que constantemente sostenemos con nosotros mismos?

¿Cómo reducir el diálogo interno negativo?

¿Cómo puede ayudar la reflexión y la meditación?

 

Enlace útil para indagar sobre el tema:

Diálogo interno. ¿Cómo te hablas a ti mismo?

http://www.nuecesyneuronas.com/dialogo-interno/

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Conoce al autor

Jose Ramón Solano

Master of Engineering Management

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