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LECCION 21: TEORÍA GENERAL DEL CONOCIMIENTO. PROBLEMAS DEL CONOCIMIENTO (II). UNA SOLUCIÓN AL PROBLEMA. Ante las posturas escépticas, relativistas y dogmáticas, es necesario precisar si el conocimiento verdadero es posible y cuáles son los límites de su validez. Es un hecho que existen conocimientos ciertos, o a los menos probables, como lo garantiza el hecho de la ciencia, pero hay que justificar ese hecho a causa de las objeciones que contra él se han planteado. Hessen propone cinco argumentos para demostrar la posibilidad del conocimiento: a) El primer argumento es el que podríamos llamar de la "duda razonable", que consiste en afirmar la existencia de ciertos conocimientos inmediatos que van más allá de toda duda, de tal modo que "parece absurdo dudar de ellos". b) El segundo argumento puede ser llamado el del "hecho de la ciencia", la cual es un testimonio imbatible de que el conocimiento existe. c) El tercer argumento se orienta por la "necesidad vital de conocer", pues la vida misma sería imposible si el conocimiento en alguna forma no existiera. d) Al cuarto argumento se le puede llamar de la "necesidad del sentido" que el hombre debe conferir a su vida, pero es imposible conferir sentido a algo si no se le conoce: el conocimiento es, pues, necesario para conducir bien la vida. e) Por fin, el quinto argumento es el que reside en la "fe religiosa", que consiste en afirmar que la aceptación de la verdad de fe implica la confianza en el sentido universal que puede llegar a ser conocido por la razón humana. Planteado así el problema, Hessen se pronuncia por un punto intermedio entre el dogmatismo y las diversas formas de escepticismo y relativismo: "el criticismo", el cual, confiando en la capacidad humana de conocer, está consciente de sus limitaciones, constituyéndose así como una "actitud de examen crítico ante todos los conocimientos particulares". UNA SOLUCIÓN EXTREMA: EL EMPIRISMO. La primera solución al problema sería suponer que el origen del conocimiento está en la realidad exterior al hombre, en las cosas externas. Obviamente, esta solución implica la concepción de la realidad que la considera como algo existente con independencia del conocimiento que el hombre tenga sobre ella. La forma como el conocimiento se lograría, sería por una serie de procesos psicológicos que se reducen, en última instancia, al fenómeno de la "percepción" de la realidad externa. La función del intelecto humano, desde esta perspectiva, es totalmente pasiva, pues la mente es entendida como una "hoja en blanco", como una "tabula rasa" que está dispuesta para recibir determinaciones por parte de la realidad. Si la actitud del empirismo es llevada hasta su extremo, que consiste en afirmar que el ser humano no pone nada en el conocimiento, se llegaría a hacer consistir al mismo en una simple impresión de los sentidos, en un "sensualismo". EL OTRO EXTREMO: EL RACIONALISMO. Una segunda solución, que descarta el primer conocimiento de los sentidos, por su imprecisión y variabilidad, es el "racionalismo". Esta postura sostiene que el conocimiento tiene su fundamento último en la razón; el conocimiento verdadero es, básicamente, conocimiento racional. Llevado a sus extremos, el racionalismo da lugar al "idealismo", el cual considera que la realidad está constituida fundamentalmente por "ideas", sean éstas las ¡deas de un sujeto pensante, sean ciertas ideas transcendentales al hombre que no dependen de la intelección del hombre mismo.
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