Rutina, Lugar y Clima

rutina

 

Establece una rutina, si un día corres por la mañana, el siguiente al mediodía y el otro por la noche, no estás creando una rutina. 

Corre un mínimo de tres veces por semana para crear el hábito y alterna un día de ejercicio con otro de descanso siempre que sea posible. 

El correr hará que te sientas lleno de energía y te quite el sueño, es importante descansar aunque se te haga difícil conciliar el sueño.

Puedes elegir libremente donde correr, en un parque o en la ciudad.

Presta atención a la superficie del terreno por posibles accidentes. 

El pasto es muy suave y amortigua los golpes pero es peligroso porque puede ocultar desniveles, pozos, palos, etc... estas irregularidades pueden causarte una caída, torceduras y lesiones. 

La superficie de tierra y polvo de ladrillo es más dura pero menos proclive a originar accidentes. 

El pavimento y asfalto son de las más duras y más lisas, su contra es que resienten las piernas. 

Correr en pista es la mejor solución, pero puedes aburrirte al poco tiempo. 

Cambia el sentido del recorrido, cambia también el sentido de las pendientes. 

Si eliges un lugar apartado piensa que puedes tener una torcedura y encontrarte lejos de ayuda.

En terreno montañoso disminuye la velocidad. 

En climas fríos toma precauciones con el hielo en el camino. 

En lluvia protégete de los relámpagos y suelo resbaladizo, viste ropa impermeable y las prendas necesarias para mantener el calor corporal. 

El desplazamiento cuando se corre incrementa el efecto frío-viento y el riesgo de congelación. 

Protege las partes del cuerpo normalmente descubiertas, manos, cabeza, orejas, rostro, pies, utilizando ropa que te proporcione aislamiento térmico. 

Cuando hace mucho calor ten prudencia, cubre tu cabeza y protégete del sol y radiaciones UV, hidrátate bien antes, durante y después del ejercicio.

Utiliza prendas livianas y transpirables, eso reducirá tu temperatura corporal. 

 

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Tu cuerpo tarda unos días en adaptarse al calor, suda más y pierde más líquido, el calor también entorpece la circulación de la sangre con el consiguiente perjuicio para el corazón. 

El calor puede provocar un brusco descenso de la presión arterial y agotamiento, si esto sucede deja de correr inmediatamente, busca una sombra e ingiere líquidos tibios no alcohólicos y descansa.

Si los síntomas persisten, llama a tu médico.

Correr con vientos fuertes incrementa el gasto de oxígeno un 6%, reduce la velocidad y obtendrás los mismos beneficios que corriendo más rápido, inicia el recorrido de cara al viento para que cuando estés cansado tengas el viento a tu espalda. 

Al correr en altura a partir de los 1500 metros sobre el nivel del mar la sangre absorbe y transporta oxígeno con lentitud, el corazón va a trabajar más.

El organismo necesita más de un mes para adaptarse, reduce el esfuerzo un 50% o más aun si es necesario.

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