Los trastornos por angustia y las crisis de pánico

Los ataques de ansiedad o crisis de angustia, son episodios muy intensos de ansiedad y temor, que aparecen repentinamente en diferentes situaciones.

Los síntomas físicos que acompañan a una crisis de angustia son muy intensos y se manifiestan de forma súbita:

  • Hiperventilación (respiración agitada).
  • Mareo, inestabilidad o pérdida de conciencia.
  • Palpitaciones y taquicardia.
  • Dolor en el pecho.
  • Falta de aire al respirar.
  • Náuseas y dificultad para tragar.
  • Sofocos.
  • Temblores y hormigueo en las extremidades.

 

La persona que sufre un ataque de pánico tiene la sensación de que no es capaz de controlar la crisis. En ocasiones puede incluso tener la certeza de que puede morir en ese momento o que está sufriendo un ataque al corazón.

Junto a estos síntomas físicos, aparecen también una serie de pensamientos de pérdida de control, miedo a morir, miedo a volverse loco, sensación de irrealidad, ganas de escapar, etc. 

Estos pensamientos catastrofistas, aumentan todavía más las respuestas fisiológicas del sujeto provocando una reacción más desconcertante.

La persona que sufre una crisis de angustia, interpreta todos estos signos de forma incorrecta y con un gran temor e incertidumbre.

Los ataques de angustia crean un pánico brusco en el sujeto

 

Los episodios surgen de forma brusca y acostumbran a durar entre 10 y 30 minutos.

Son inesperados y aparecen sin que exista un peligro real.

La sensación de miedo es desproporcionada y no aparece habitualmente relacionada con la situación.

Por ejemplo, puede aparecer de forma imprevisible mientras se pasea por la calle, conduciendo, en el supermercado, en una fiesta, en una conferencia, en el cine, etc. 

No son ser contextos donde el sujeto se sienta amenazado por factores externos y no espera que sucedan.

Este factor sorpresa crea un sentimiento de indefensión y acaba asociando diversos lugares con el miedo a la aparición de las crisis.

 

Las personas con ataques de angustia desarrollan un temor secundario a que estas crisis puedan de nuevo repetirse.

La presencia de conductas de evitación es muy frecuente en las personas que sufren crisis de pánico.

Esta preocupación recurrente le provoca que evite determinadas situaciones o lugares por miedo a que se desencadenen de nuevo. 

La ansiedad anticipatoria, juega un papel importante en los ataques de angustia.

Al sufrir una crisis, el pensamiento del sujeto anticipa su repetición con un gran temor y lo generaliza a diferentes contextos.

Los ataques de angustia pueden cursar con agorafobia.

 

 

 

Conoce al autor

Roser González

Licenciada en Psicología. Terapeuta Clínica. Master en intervención social y comunitaria.

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