Tercer argumento que la gente utiliza para no realizarse: Tengo que prepararme primero

“Tengo que Prepararme Primero”

 

SUPERACIONOtro viejo truco utilizado por los expertos en “cómo estar estancados” es el hábito de la preparación, en otras palabras, el quehacer de actividades previas a las acciones que se van a hacer después para que esas salgan bien. Y eso está muy bien. Las cosas pasan de claro a oscuro cuando usted comienza a postergar las acciones que debe hacer porque cada vez que llega el momento de empezar, siempre surge algo nuevo que hay que “ajustar” para prever resultados excelentes.

 

Un exceso de planificación puede ser una excusa para posponer definitivamente la acción que se debe emprender. La planificación si bien es muy importante, tan bien es cierto que esta apenas es uno de los primeros pasos para conseguir los resultados que esperamos, pero en nada le podrá servir la planeación que usted haga ya que jamás nunca la planeación podrá reemplazar la acción.

 

Las ideas por sí solas no sirven. Por muy organizadas que usted las tenga en un conjunto de pasos si no se mueve mediante hechos reales nada que hacer, estará paralizado.

 

En este sentido, los pasos que debe seguir para que materialice sus proyectos son:

  1. Comience con una idea
  2. Luego haga la planeación y posteriormente
  3. LÁNCESE A LA ACCIÓN

 

A pesar de esto son muchos los que se quedan soñando (Una Idea) y otro tanto, los más organizados se quedan postergando el movimiento de la acción en una planeación eterna que nunca les va a permitir lograr eso que tanto desean.

 

Si usted tiene este mal hábito de postergar la acción para después bajo argumentos de que hay que planear y preparar, justificando así su parálisis, es necesario que reconozca de plano que esa actitud es una forma de evadirse de la realidad y calmar una conciencia que seguramente fustigaría su pobre forma de obrar. En otras palabras, usted puede mentirle a los demás situación que es cuestionable, pero esa situación adquiere niveles de bajo fondo cuando esas mentiras termina creyéndoselas usted mismo.

 

EL QUE MUCHO PIENSA POCO HACEHágase las cosas fáciles. ¿Qué desea para dentro de diez años?, ¿Dónde se ve dentro de cinco, tres y un año? Qué quiere para dentro de 6 meses, un mes, para mañana, y ¿para hoy qué pasos debe dar para materializar ese objetivo que anhela? Pero que le quede claro, si no se pone en movimiento, todos sus planes quedarán en letra muerta sobre un papel que bien pudo haber gastado en otras cosas.

 

“El que mucho piensa, poco hace”. Póngale límites al pensamiento. No le pido que deje de pensar, analizar y meditar sobre sus futuras acciones estratégicas, lo que le pido es que no vaya usted a dejar de actuar por andar pensando.

 

Fíjese usted que por más que se prepare, recuerde que esas cosas que dispone con tanta diligencia son susceptibles de prepararse mejor. Todo se puede mejorar y esa es una actitud que le será favorable pues le permitirá ir haciendo las cosas de una manera sobresaliente a medida que avanza, pero si lo que desea es tener las cosas perfectas antes de comenzar, nunca pasará de la línea de partida.

 

No juegue con usted mismo. Conozco personas que se la pasan estudiando toda la vida para que cuando estén “bien preparados” ahí sí decidirse a hacer las cosas que desean hacer. El problema es que a medida en que usted avanza en nivel de conocimientos notará con sorpresa que hay muchísimo más que aprender, que el conocimiento es como el mar infinito y nunca podrá beberlo todo usted solo. Esperar saberlo todo como requisito previo para hacer las cosas es un sofisma de distracción que lo inhabilitará y lo estancará.

 

Prepárese, eso es necesario para poder moverse. Pero usted no necesita ser un experto en las dinámicas de los motores de carros para poder conducirlos. Como dijo Aristóteles, “Lo que tenemos que aprender a hacer lo aprendemos haciéndolo”.

 

Siga estos sencillos pasos:

 

  • Defina qué es lo que quiere lograr (Negocio, empresa, estudio, relación de pareja y las demás que usted considere)
  • Averigüe, indague sobre temas que le ayuden para respaldar sus nuevas acciones como soporte para el logro de esos objetivos
  • Asesórese de gente que conozca del tema. Una persona que se haya destacado
  • Haga un plan. Divídalo tantas veces como sea necesario, de tal manera que la distancia entre paso y paso no sea distante y le permita darlos con facilidad
  • LANCESE. Si usted no se mueve, de nada le servirá lo que aprendió.

 

Sea sincero con usted mismo. En la soledad pregúntese si realmente está dispuesto a hacer las cosas necesarias para el logro de sus objetivos. No se engañe, sea sincero, sea sincera. Si realmente su disponibilidad es poca, mejor duerma, descanse y vea como otras mujeres y hombres como verdaderos héroes sí se mueven y logran lo que quieren.

 

Como sea, a ellos no les incomodará un público que observa sorprendido como ellos sí pudieron mientras usted se pregunta cómo fue que no logró eso que quería.

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