Principio 15: Compromiso de Éxito

En una de las tantas guerras que se han dado en el mundo, existió un general que encerraba a los prisioneros, en un cuarto oscuro, donde apenas podían verse los ojos, cuando casualmente resplandecían por el reflejo de la luz,. Cada año este general daba la oportunidad a sus prisioneros de volver a ser libres y mandaba abrir una puerta que se divisaba a lo lejos, el que tuviera valor de pasar por la puerta y sobrevivir a lo que había del otro lado sería libre. Durante años, pocos hombres se atrevieron a cruzar la puerta, pero nunca regresaron; así que había que pensarlo bien para realizar tal hazaña. Hasta que hubo un día cuando el general preguntó: ¿Quién se atrevería a cruzar esa puerta? Nadie dijo nada, parecía que los prisioneros estaban resignados a morir…en ese calabozo oscuro y así fue uno tras otro fueron muriendo, con la duda de saber que hubiese pasado al cruzar la puerta….

 

Muchos de nosotros estamos encerrados en un calabozo similar al de esta historia y cuando se nos abre la puerta tenemos miedo de cruzar, los seres humanos tememos a lo desconocido y preferimos morir sin intentar salir de la prisión en que estamos.

Me imagino que se estarán preguntando que había después de esa puerta, ¿Quieren saberlo? Pues, bien. No había nada, no existía ningún batallón esperando que alguien saliera, para dispararle, no había nada más que la tan preciada libertad, el camino a casa y muchos de los prisioneros murieron sin saberlo…

 

Ahora, haz un compromiso contigo, un compromiso de éxito, comprométete a triunfar, a corregir y aprender de tus errores, a luchar por tus ideales, el que un sueño no se realice no significa que ya no debas dormir para soñar, (W.R) al contrario debes tener mas sueños, solo que trata de soñar despierto. Lánzate a la piscina, pero aprende a nadar primero; disfruta de tu éxito, pero aprende a fracasar primero; ama a los demás, pero primero ámate a ti mismo…

 

Sé que puedes ver más allá y detenerte para reflexionar, tú estas comprometido con el éxito, cuando la puerta se abra, recuerda que después de esa puerta esta el camino a casa… la libertad…

 

UNA HISTORIA…

Y MAMÁ DIJO: “YO QUIERO TRIUNFAR”

 

Mis padres se enamoraron y decidieron unir sus vidas; producto de esa decisión nací yo. Luego vino mi hermana, pero las cosas estaban mal, papá y mamá no volverían a estar juntos, por que los problemas eran ya más grandes que el amor que sentían y optaron por separase…

 

Desde entonces, mamá empezó la lucha para salir adelante, con un niño de tres años y una recién nacida, afortunadamente mis abuelos y tíos maternos no la dejaron sola y desde el día de la separación nos han cuidado como si fuésemos sus hijos.

 

Mi madre se fue a la capital en busca de una mejor vida para ella y nosotros; pero no fue suficiente; al pasar de los años el amor toco otra vez a la puerta de mamá y nació mi hermano menor.

 

Recuerdo que mi madre siempre decía que soñaba con ver nuestras vidas realizadas, pero en un país pobre en el que vivimos es muy difícil lograrlo, por eso un poco después de cumplir los tres años mi hermano menor, ella emprendió un viaje hacia el país de los sueños y las oportunidades, un viaje en el cual no volveríamos a verla tan pronto. Gracias a mi tía – la menor de cinco hermanos - que se encontraba allá, mamá encontró el apoyo perfecto y es bastante el tiempo que lleva en ese país; como dicen las personas que viven en otro continente “lleva mucho tiempo en América”. Y no sabemos cuando regresará.

 

La vida de mamá después de la separación no fue la misma, y pudo sobreponerse a todas las dificultades de la vida, por esa razón la considero una mujer con un deseo ferviente de superación, mas grande que el mundo; pero esa es otra historia que algún día podré contar; por hoy quiero que me permitan hacer un homenaje a la mujer que sin pensarlo a entregado todo para que sea lo que ahora soy. A mi madre que sin duda me dio el más grande ejemplo para desarrollar la idea de “YO QUIERO TRIUNFAR”.

 

VUELVE A CASA MAMÁ…

Me miraste y me dijiste; serás grande…

Y dormido yo soñaba con ser alguien…

Y luchaste sin parar,

Y cuantas veces caí en el intento por caminar me levantaste, consolando mi vida, consolando mi ser…

Me enseñaste a caminar…

Y a pesar de que no estaba papá…

Yo era feliz contigo.

Me dijiste que la vida era especial y que aprendiera del tiempo…

Aconsejaste a mí ser, en tus brazos yo soñé; pero un día tú te fuiste sin razón…

Han pasado muchos años y por fin logre entender que había sido mi culpa, desde entonces no te he vuelto a ver.

Gracias, es lo que puedo decir…

Gracias, por tus caricias, por levantarme de mis fracasos, como cuando era un pequeño, gracias por devolverme la inspiración, entre otras cosas, gracias por ser mamá.

Hoy por ti soy, lo que soy…

He logrado mis sueños,

He llegado muy alto y cuando te recuerdo, es cuando más te extraño…

Hoy no tengo más qué darte…

Solo un te amo y las palabras que me dicta el corazón…

Ya estoy grande…

Ya soy alguien…mírame;

Y vuelve casa mamá.

 

Walter Alexander Romero.

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