La escritura

El desarrollo de la escritura va a servir de base para la alfabetización de niños y niñas, lo que les permitirá adquirir el saber cultural.

En este sentido, la escuela juega un papel fundamental ya que es la principal institución que se dedica al desarrollo y perfeccionamiento de esta habilidad.

No por ello, debemos perder la oportunidad de trabajar en casa, tanto la parte motora de la escritura como la enseñanza de la misma, a través de ejercicios que estimulen la psicomotricidad fina como pueden ser recortar, modelar con plastilina y barro, pintar con pincel o colorear, además de los puramente caligráficos.

La práctica de la escritura será determinante para la adquisición de la misma.

Al igual que con la habilidad del dibujo, la escritura va a presentar una evolución en función de la edad y práctica de los niños/as, distinguiéndose tres etapas en el desarrollo de la escritura manuscrita:

  • La etapa precaligráfica: hace referencia a todo el periodo en el que niños y niñas van a adquirir las destrezas gráficas especializadas, desde que el garabato intenta ser una letra, hasta el dominio de la caligrafía. En esta etapa la caligrafía va a ser irregular en tamaño y forma, así como renglones inclinados y letra temblorosa.
  • La etapa caligráfica infantil: en esta etapa los niños/as dominan las habilidades motrices necesarias para desarrollar una escritura ordenada y clara. El tipo de letra va a estar marcado por la enseñanza en la escuela mediante libros de caligrafía, por lo que la letra no va a tener una personalidad clara sino que va a estar ajustada a las indicaciones y formas que se plasman en libros y cuadernos.
  • La etapa postcaligráfica: Esta etapa es bastante posterior a la de infantil, situándose en la adolescencia, ya que se ha perfeccionado la escritura, por lo que se define el estilo caligráfico de cada uno.

Al igual que en el dibujo, las primeras letras de los niños y niñas en edad de infantil van a estar caracterizada por un intento de dibujo que suele ser de tipo circular (como las A o las C), forma de palo (más común en las I, L…) o forma de peine (sobre todo en las E, F y T).

A medida que van pasando los años y el niño/a ha practicado la escritura, las formas van a ser más fluidas y regulares. Lo primero que los niños y niñas empiezan a escribir es su nombre, ya que o bien se lo ha enseñado un adulto o lo han aprendido en el colegio.

Que empiecen escribiendo su nombre es una buena opción, ya que tiene un significado para ellos y han visto a otros adultos escribiéndolo por lo que estarán motivados a la hora de realizar esta actividad.

Sin embargo, que un niño o niña haya alcanzado la habilidad gráfica no significa que sepa escribir, ya que esto último incluye más habilidades que las puramente motoras, como puede ser el conocimiento de un código lingüístico (depende de la sociedad) que va ligado a un significado.

Así, por ejemplo, un niño de 3 años de edad puede aprender a escribir su nombre usando caracteres chino, pero no va a poder reproducir un texto con un significado.

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