Lo más duro de un desfile

  • La primera regla es vestirse bien y rápido. Hasta en el último momento, poco antes de atravesar el telón, hay tiempo para cerrar una cremallera, para ajustar un corpiño, para componer bien la falda.
  • Una vez vestidas, las modelos se colocan en fila, por orden de aparición y esperan a que el director de arte les dé la señal de salida y las últimas indicaciones.
  • Los instantes previos a la salida a la pasarela bajo la luz de los reflectores podían ser momentos de pánico si la profesionalidad de las modelos no fuese una garantía para el buen resultado del desfile.
  • Y para ser rápidas y precisas es necesario e indispensable estar concentradas. Es el secreto que permite realizar movimientos veloces, pero tranquilos, seguros. Sus movimientos asemejan a la gestualidad de las artes marciales, lenta, pero precisa, fruto de la concentración total. Solo así se puede hacer frente a la celebridad con la que todo el mundo se mueve alrededor.
  • Antes de encontrarse con el público, queda la prueba del espejo. Maquillador y peluquera dan allí mismo, sobre el terreno, los últimos retoques: un podo de laca en una melena rebelde, brillo en los labios o maquillaje corrector en un inoportuno moratón que se ha descubierto con horror en un muslo.
  • Y cuando se sale a la pasarela, aparece el miedo a caerse.
  • En la pasarela, la modelo debe pararse ante los fotógrafos y contar mentalmente uno, dos, tres, despacio, sin prisas. Todo es glamour y armonía.

 

Cambio de ropa.

  • Las modelos cuidan mucho que gente extraña al desfile atisbe entre las puertas cuando se cambian de ropa.
  • Todo sucede con la mayor eficacia y naturalidad.
  • Cada una dispone en el vestuario de una zona en exclusiva, marcada con su foto y su nombre. De una barra cuelgan las perchas con los trajes que deben ponerse, en el orden adecuado.
  • Una modelo llega a cambiarse hasta siente veces de ropa durante un desfile.
  • Debajo de cada uno de ellos, el calzado elegido por el diseñador.
  • Y alrededor, los estilistas revoloteando, dispuestos a darle el toque final a cada conjunto.
  • Pero todavía queda un detalle: La prueba del espejo. Todas corren a mirarse y a concentrarse en el momento previo a la salida.
  • Tienes que verte para saber qué es lo vas a interpretar.

 

Detalles a tener en cuenta.

  • Si sales a la pasarela después de una sonrisa, darás una imagen más atractiva.
  • La piel aún respira y los ojos te siguen brillando.
  • Si a tu paso la gente aplaude, no te inmutes. Los aplausos van dirigidos a la ropa y no a la persona que la lleva. Sigue caminando como "si no fuera contigo"

 

Los puntos negros de la pasarela.

  • Las modelos trabajan muchas horas sin descanso. No hay pausas para la comida ni un sindicato que regule sus horarios.
  • Es una profesión que impone vivir siempre a la carrera, de un vestido a otro, de una pasarela a otra.
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