Técnicas para hablar en público

5.1 Dominar el miedo

Como ya hemos comentado en el tema anterior, el miedo es una defensa natural que nos ayuda a protegernos como seres vivos. Nos sirve para protegernos de cualquier amenaza externa que pueda significar un peligro para nuestra vida, como bien sabemos hablar en público no significa un peligro real que atiende en contra de nuestra vida, sin embargo el miedo en esas condiciones se activa por dos razones:

1. Porque nos enfrentamos a algo nuevo.

2. Porque sentimos miedo no al hecho de morir, sino al hecho de pasar vergüenza y ser el blanco de las críticas y de las burlas. Pese a esto, también sucede algo muy interesante con el miedo. Cuando el ser humano se expone en repetidas ocasiones a una misma situación, aunque esta le haya provocado miedo en un inicio, éste se llega a perder. Si se repite el evento, cada vez nos daremos cuenta que tal situación no significa un peligro real, por lo tanto el miedo es injustificado y por ende el miedo llega a diluirse. Esto sucede también con la actividad de hablar en público, de hecho cada vez que lo hacemos bien, esto se convierte en una sensación de placer y de agrado. Cada experiencia positiva cuando hablamos en público va quedando en nuestra mente; de esta manera un evento el cual desde un principio percibíamos como negativo se convierte en una actividad a la cual le encontramos el gusto, así funciona el cerebro humano. Por todo ello, debes enfrentarte al miedo. Debes ponerte de pie y empezar a hablar en público aunque tengas miedo. Ve y habla en público. La manera de derribar el miedo y hasta la fobia a hablar en público es igual a vencer cualquier otro miedo: enfrentándolo. Con el pasar del tiempo te darás cuenta que el miedo empieza a disminuir.

 

5.2 Respiración profunda para aliviar los nervios

Cuando se trata de hablar en público, una buena técnica es hacer uso de la respiración, pero profundamente. Esto te ayudará a estar más relajado y a desvanecer los nervios. Respirar de forma profunda hace que nuestro cerebro se oxigene, despeja nuestras ideas y nos permite pensar mejor. Muchas veces las personas reconocen saber la materia o el tema de contenido muy bien, pero los nervios producen un bloqueo mental, evita esto respirando de la forma adecuada. Respira de tal manera que se pueda apreciar un movimiento en tu abdomen.

 

5.3 Sinceridad y transparencia

Exprésate al público tal y como eres, no trates de asumir una posición que no va contigo, claro está, siempre respetando las normas según el lugar y la ocasión donde te corresponda presentarte. No trates de ser otra persona, sé tú mismo. Una cosa es aprender de los más experimentados para implementarlo en tus exposiciones y otra cosa es querer ser esa otra persona. Como bien se ha demostrado muchas veces, los mejores oradores son los que actúan y se desenvuelven con naturalidad ante las demás personas. Has de ser simple, auténtico, transparente. Nunca trates de buscar la aprobación de los demás para sentirte bien, de hecho en algunas ocasiones deberemos hablar ante un público el cual desde un inicio sabemos que posee ideas contrarias a las nuestras.

 

5.4 Centrarse en el contenido de la presentación

Centra tu energía en que tu público esté verdaderamente captando tu mensaje. Debes introducir tu mente en el contenido mismo de la presentación. Si te enfocas en ello, fácilmente te olvidarás de los nervios y hasta del hecho de hablar en público, ya no pienses en “estoy hablando en público y todos me ven”. Si te centras en tu mensaje y en que este sea comprendido por tu audiencia, ni siquiera te acordarás que efectivamente estás hablando en público. Por esa razón, es necesario sentir pasión por nuestro tema a presentar.

 

5.5 Cómo actuar ante los errores

No está mal cometer errores técnicos o por falta de destreza, lo que sí está mal es cometer ese tipo de errores y no aprender de ellos. No tengas miedo de que en algún momento puedas cometer algún error, así es como acumularás más experiencia como orador.  Si esto es así, no te condenes a ti mismo, acéptalo rápidamente y enfáticamente, y seguidamente aprende de ello. Todo depende, no tanto del error en sí, sino más bien de la siguiente pregunta: ¿Cuál es tu actitud cuando algo sale mal en tu exposición? Muchas personas tuvieron una mala experiencia en el pasado respecto a hablar en público, y hasta la fecha tal suceso los sigue limitando para no poder expresarse con fluidez. Si se cometió un error es hora de superarlo y seguir adelante. Al hablar en público, hay que tener en cuenta siete errores a evitar:

1. Extensión y falta de tonalidad expresiva. Puede que te interese en gran medida aquello de lo que vas a hablar, sin embargo, ello no implica que tengas que hablar por demasiado tiempo yéndote por las ramas. Tampoco es bueno hacer la exposición sin cambio de tonalidad expresiva o siempre manteniendo el mismo esquema. La variedad en el tono y la organización del tema centrado en lo que se quiere comunicar siempre conducirá a buenos resultados.

2. Inseguridad en el contenido a exponer. No es productivo el hecho de hablar en público sin haber preparado con integridad el tema del que se va a disertar. No solamente se tiene que tener buen conocimiento de lo que se dice sino también tiene que estar planificado con anterioridad el orden de la exposición y el punto al que se quiere llegar.

3. Falta de lenguaje corporal. Por dar un buen aspecto muchas veces se mantiene cierta rigidez en el cuerpo que no resulta favorable para atraer la atención del público. El movimiento de las manos así como también los cambios en la tonalidad expresiva serán factores fundamentales para hablar en público exitosamente.

4. Ser demasiado cómico. Distender el ambiente de la exposición con chistes y relatos cómicos puede ser provechoso si no se utiliza el recurso en exceso. Es bueno que se matice la incorporación del efecto cómico en la exposición para que lo que se esté comunicando siga siendo creíble y tomado seriamente.

5. Ansiedad por dejar de hablar. Cuando no se está tranquilo o con la confianza necesaria, se suele hablar constantemente tendiendo hacia el final. Eso puede crear falsas expectativas puesto que no se terminará antes tu exposición porque así lo creas y, además, hace que el público vaya perdiendo interés. Esto se conoce como un frenesí al hablar en público.

6. No incluir experiencias personales. Dejar la presentación tan solo en el plano teórico resulta incompleto. Se necesita para captar la atención y para que lo que se comunica llegue a buen fin, la incorporación de experiencias personales o anécdotas en relación con lo que se dice.

7. No apagar el teléfono móvil. La atención debe estar concentrada en el público y en lo que estás por comunicar, es por ello que no debes olvidar jamás el teléfono móvil encendido puesto que su inoportuno sonido puede derivar en un resultado desfavorable para tu presentación: la desconcentración de quienes te escuchan. 

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Conoce al autor

María Cristina Ortiz Salvador

Licenciada en Derecho por la Universidad de Valencia. Máster en gestión jurídico-financiera de empresas

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