Confusión entre premio y castigo

Hay veces que podemos confundir si un estímulo determinado está actuando de premio o de castigo, veamos algunos ejemplos:

Una medida común es “castigar” al niño enviándolo a su cuarto por mal comportamiento. Cuidado con esta medida, en este caso estamos confundiendo castigo con tiempo fuera o extinción del comportamiento. Esto ocurre porque al tomar esta medida no aparece un estímulo aversivo, sino que se priva al sujeto de estímulos positivos que puede obtener en el contexto donde se encontraba, pasando a un entorno neutral.

El problema de esta medida se da cuando provoca el efecto contrario, es decir, cuando su cuarto, donde debe pasar el tiempo fuera, no es un entorno de reflexión y/o aburrimiento, sino que se convierte en un premio para el niño. Esto puede ocurrir por la atención que se le da al expulsarlo, o porque en el contexto en el que se da el tiempo fuera el chico puede llevar a cabo actividades gratificantes.

Acabamos de ver cómo lo que creíamos un castigo se puede convertir en un premio, ahora hablaremos del efecto contrario, cómo un premio puede pasar a ser un castigo. Esto puede ocurrir cuando existe saciación del estímulo, es decir, el chico se cansa del premio. Cuando un premio se utiliza en exceso puede llegar a ser ineficaz o incluso que el niño lo vea como algo negativo.

castigo

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