Diagnóstico de las demencias

Como ya se ha mencionado, a menudo los síntomas iniciales de las demencias, incluida la enfermedad de Alzheimer, pueden pasar desapercibidos. Por ello, es importante conocer algunos de los signos de alarma más frecuentes, como son:

  • Alteraciones en la memoria a corto plazo y de la vida cotidiana como, por ejemplo, pedir la misma información repetidas veces.
  • Problemas para desempeñar tareas habituales en la casa, el trabajo o el tiempo libre.
  • Desorientación en el tiempo o el espacio. Quien sufre alguna de estas enfermedades en sus primeros estadios, puede olvidar el día que es, o perderse en un trayecto que realiza con frecuencia.
  • Dificultades con el lenguaje, tanto oral como escrito.
  • Cambiar objetos de su lugar habitual, u olvidar dónde se han dejado por última vez.
  • Cambios en el humor y la personalidad. En parte debido al resto de síntomas, estas personas suelen mostrarse más irritables de lo que acostumbran a ser.

 

En caso de que se observen uno o varios de estos síntomas en repetidas ocasiones, es recomendable acudir a un médico. Los neurólogos, para poder diagnosticar una demencia, en primer lugar deben descartar que se trate de otro tipo de patologías. Es importante asegurarse de que no estamos ante un trastorno de salud mental, como la depresión, o a alteraciones de la memoria benignas, es decir, que se derivan del desgaste natural que sufre nuestro cuerpo con la edad.

A continuación, se llevarán a cabo una serie de pruebas aprobadas y recogidas en el Manual DSM-IV de la Asociación Americana de Psiquiatría, que incluyen: entrevistas con el paciente y su familia, pruebas como el electroencefalograma, la resonancia magnética o el TAC, y exploraciones neurológicas que permiten averiguar qué áreas del cerebro están afectadas y en qué grado, como por ejemplo el Cuestionario Mental de Peiffer o la Escala de Deterioro Global GDS.

La resonancia es una herramienta útil para determinar la existencia de una demencia

 

Resulta de crucial importancia lograr un diagnóstico lo antes posible. A pesar de que para muchas de estas enfermedades, incluido el Alzheimer, no existen aún tratamientos definitivos, sí que existen maneras de tratar muchos de sus síntomas y de retrasar los efectos más graves de la enfermedad. Los tipos de tratamiento actuales para la enfermedad de Alzheimer los veremos más adelante.

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