Demencias. Definición

En la actualidad, debido en parte al envejecimiento de la población, la demencia constituye uno de los principales problemas de salud que se producen durante la tercera edad. La palabra demencia proviene del latín, y está conformada por los términos “de”, que significa "fuera de" y “mens”, que se traduce como "mente". Por lo tanto, la palabra demencia alude literalmente a encontrarse fuera de la propia mente.

Por su parte, el Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales DSM define a la demencia como un síndrome, es decir, como un conjunto de síntomas interrelacionados. Dichos síntomas se caracterizan por un deterioro cognitivo persistente y degenerativo que intervienen en la capacidad del individuo para llevar a cabo las tareas más fundamentales.

 

Las principales capacidades intelectuales que se ven afectadas son la memoria, el lenguaje, las habilidades sociales, la capacidad de aprendizaje, el razonamiento y el juicio. Este deterioro influye en las relaciones sociales de la persona y termina por impedir su funcionamiento diario, puesto que afecta a la capacidad de llevar a cabo las actividades básicas de la vida diaria (o ABVD), como pueden ser comer, vestirse, controlar los esfínteres o la movilidad.

Todas las capacidades de la persona se ven afectadas durante una demencia.

 

Esto es lo que las demencias tienen en común, aunque pueden manifestarse de muy diversas maneras, y sus efectos también dependen de las características individuales de las personas que las sufren. En ciertas enfermedades, como el Alzheimer, el deterioro del que hablamos constituye la manifestación principal mientras que en otras, como la enfermedad de Parkinson, la alteración de las capacidades intelectuales acompaña a otros síntomas característicos de la enfermedad, como pueden ser los temblores.

Sin embargo, la mayoría de las demencias se desarrollan de manera progresiva, agravándose con el tiempo. Por lo general, comienzan de manera leve, con pequeños síntomas o muestras imperceptibles al inicio. Es esto lo que dificulta el diagnóstico de muchas de ellas en sus primeros estadios. No es hasta que pasa el tiempo y las manifestaciones de la enfermedad se hacen más comunes, que se pueden detectar cambios más visibles en la persona afectada.

Este es el tipo de demencias entre las que se encuadra el Alzheimer. No obstante, cabe mencionar que determinados trastornos cognitivos se inician de forma brusca, debido a accidentes vasculares cerebrales, por ejemplo.

 

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