El síndrome del cuidador (III). Factores agravantes. Ideas erróneas sobre los cuidados

A) FACTORES DE LOS QUE DEPENDE LA GRAVEDAD DEL SÍNDROME DEL CUIDADOR.

  • Lógicamente, tiene mucho que ver con las características de la persona cuidada ( no es lo mismo cuidar a un paciente más o menos válido que a un enfermo terminal que apenas se mueve).
  • Existe también una relación enorme con la estructura y el apoyo familiar y las características personales, sociales y laborales del propio cuidador. Hay familias que parecen "nacidas" para cuidar a este tipo de enfermos; por el contrario, en otras, el cuidar a un paciente con demencia supone un auténtico "terremoto"  que produce enormes cambios en las vidas de sus miembros.
  • Es muy importante la calidad y la relación afectiva previa entre la persona cuidada y el cuidador. Tampoco es lo mismo cuidar a una madre estupenda que en su vejez se convierte en una ancianita adorable que cuidar a un anciano que previamente fue un maltratador o un padre poco afectivo y excesivamente rígido. 
  • También cobra muchísima importancia el apoyo externo que se recibe y la duración de la dedicación al cuidado del mayor dependiente. Los cuidados prolongados y que suponen una importante merma económica para el cuidador llegan a desperar a muchos de ellos.

Un importante estudio realizado al respecto nos muestra que, en el momento de preguntar al cuidador, casi la tercera parte manifestaba que se encontraba agotado, sentía que le faltaba tiempo, el cuidado del paciente afectaba muy negativamente en su vida social previa o en sus relaciones con los demás familiares, le quitaba intimidad e, incluso, perjudicaba su salud.

Recordemos que, con el tiempo, el 50 por ciento de los cuidadores, si no se pone remedio antes, llegará a experimentar un "Síndrome del cuidador" totalmente desarrollado.

 

B) PRINCIPALES IDEAS ERRÓNEAS SOBRE QUÉ ES CUIDAR BIEN.

  • "Debo ser capaz de ayudar en todo al paciente".
  • "Realmente, para ayudarle bien debo satisfacer todo lo que me pida".
  • "No puedo decirle que no en nada".
  • "Sólo yo sé como hay que cuidarle".
  • "Además, sólo quiere que le cuide yo".
  • "Mis familiares deberían saber que necesito ayuda".
  • "Ellos son los que deberían ofrecerse para ayudarme; yo no tengo por qué pedir ayuda".

 

Este tipo de planteamientos no benefician ni al cuidador ni al paciente.

Cuando el cuidador piensa que hay que ayudar en todo al enfermo, se está imponiendo a sí mismo una obligación que le va a resultar muy difícil, si no imposible, cumplir.

Atender todas las necesidades y, además, atenderlas bien, es poco menos que misión imposible.

Además, al ir apareciendo los obstáculos para cumplir estas reglas que ellos mismos se han impuesto, suelen empezar a sentirse culpables, porque piensan que no están dando todo lo que deberían.

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Conoce al autor

julio yañez gonzalez-irun

Medicina de familia.

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