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Cuidados del enfermo en fase terminal (I). Dolor. Fiebre

En los temas siguientes vamos a ver, de forma esquemática, algunos de los síntomas más importantes que se presentan en los últimos momentos de la vida del enfermo con demencia senil, y que ya es candidato a cuidados paliativos y, por tanto, no necesariamente curativos. Lógicamente, también comentamos las características de estos síntomas y de su tratamiento antes de que el paciente llegue a la situación de enfermo terminal.

 

A) DOLOR.

El dolor es muy frecuente en las personas con demencia senil pero, por desgracia, muchas veces no se identifica y, en consecuencia, no se trata de forma adecuada.

Así, es habitual que el enfermo con dolor reciba menos analgésicos y calmantes que lo que cabría esperar por las enfermedades que padece.

Tampoco es inusual que interpretemos como dolor lo que en realidad es ansiedad o depresión.

El enfermo con demencia es, muy frecuentemente, incapaz de decir donde le duele, cuánto o cuándo le duele o si la medicación le hace efecto o no. Lógicamente, a medida que el trastorno progresa este problema va empeorando.

No es raro que el paciente localice un punto de su cuerpo como doloroso cuando en realidad le duele en otro sitio o, por ejemplo, que nos diga que le duele algo cuando en realidad tiene hambre o sed. También es frecuente la situación de aquellos pacientes que cuando perciben dolor no lo pueden expresar y tan solo se muestran agitados, ansiosos, irritables, confusos, inapetentes...

Por todo ello siempre hay que sospechar la presencia de dolor, ha de ser investigado por el equipo sanitario con la ayuda de los cuidadores y es necesario ponerle solución a la mayor brevedad posible.

Existen distintas escalas especializadas que permiten la valoración correcta del dolor en estos pacientes. No nos vamos a extender con ellas, tan solo diremos que se basan en la observación del comportamiento del enfermo en un espacio breve de tiempo y en la respuesta a la aplicación de diferentes cuidados como curas, movilizaciones, etc...

No hay, hoy en día, unanimidad absoluta respecto al tratamiento del dolor del enfermo terminal; pero sí existe una cierta aceptación con respecto a que el mejor sistema para ello parece ser la llamada "ESCALERA ANALGÉSICA" de la OMS:

 

  • El llamado "PRIMER ESCALÓN" es el que se usa para el dolor de intensidad menor. En él se encuentran fármacos como paracetamol, metamizol y antinflamatorios tipo ibuprofeno, dexketoprofeno o diclofenaco.

 

  • El "SEGUNDO ESCALÓN" se usa ante cuadros de dolor de intensidad media y que no han respondido a los fármacos del "primer escalón". Aquí estarían por ejemplo tramadol y codeína.

 

  • El llamado "TERCER ESCALÓN" lo usamos para el control del dolor severo y que, igualmente, no ha respondido a los escalones anteriores o, por ejemplo, cuando nos encontramos ante un dolor que es muy intenso ya desde el principio. Son la morfina, fentanilo, oxicodona, bupropion...

 

Cada vez se van usando más los llamados FÁRMACOS "COADYUVANTES" para intentar ayudar en el control del dolor que no responde a las pautas previas de tratamientos que hemos nombrado en la escalera de la OMS. Hemos de tener en cuenta, sin embargo, que se pueden utilizar ya en cualquier momento, incluso en fases leves-moderadas del dolor. Estos fármacos pueden ayudar a aliviar los efectos secundarios de los analgésicos que ya hemos nombrado en dicha "escalera".

Por último diremos que algunas medidas no farmacológicas como los masajes, aromaterapia, estimulación eléctrica... pueden, en ocasiones, aliviar el dolor.

 

 

B) FIEBRE.

En la demencia avanzada la fiebre nos ha de hacer sospechar una infección. Las  más frecuentes son la neumonía y la infección de orina. Ya hemos comentado que la neumonía es la principal causa de muerte de estos enfermos. También es su causa más frecuente de ingreso en hospital.

Los antibióticos no disminuyen la mortalidad cuando son usados en los pacientes con demencia senil, por eso, aún no está claro que hayan de usarse en estos enfermos cuando tienen neumonía. De todas formas, aún no parece muy justificado dejar sin antibiótico a un paciente con neumonía que tenga demencia senil.

Tampoco se ha demostrado que el ingreso en hospital consiga reducir la mortalidad de la neumonía.

El empleo de antibióticos podría ser útil para reducir las secreciones bronquiales infectadas que en estos enfermos pueden llegar a ser molestísimas.

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