Estrés laboral

Cuando las exigencias en nuestro puesto de trabajo superan nuestra capacidad para enfrentarlas o al menos para mantenerlas en un nivel manejable aparece el estrés laboral.

Los factores que pueden provocar riesgos de estrés son: Las condiciones laborales (percepción de inseguridad, tipo de contrato, horarios cambiantes, estar sometido a comportamientos inaceptables incluyendo acoso o violencia), el contenido de la tarea (carga excesiva o escasa de trabajo, monotonía, tareas sin sentido, ritmo prefijado de trabajo, presión en el tiempo de ejecución...) y la organización de la empresa (ambigüedad en la definición de las tareas, escaso apoyo de los compañeros y la dirección, no estar implicad@ ni informado@ de los cambios organizativos).

Estos factores pueden combinarse.

Medidas preventivas 

  1. Definir claramente las funciones del puesto, los medios que se disponen y las responsabilidades. El trabajador no debería de esta manera experimentar incertidumbre ni amenaza.
     
  2. Las tareas deben ser acordes a las capacidades del empleado, si hay cambios informar detalladamente de las repercusiones.
     
  3. Controlar la carga de trabajo para que no haya ni exceso ni falta del mismo,  si el individuo no se ve capaz de acometerla o no puede aplicar sus habilidades rediseñar el puesto y redistribuir las tareas.
     
  4. En algunos sectores con tareas repetitivas o que precisen rapidez de movimientos, como cadenas de montaje, ciertos puestos informáticos / administrativos, optar por aplicar la rotación de tareas.
     
  5. Planificar los turnos de trabajo para que no haya horas extras ni plazos de entrega inasumibles.
     
  6. Pausas y descansos fijos en trabajos de alta carga física o mental.
     
  7. Favorecer la toma de decisiones de los trabajadores en el modo de realizar el trabajo, elección de turnos, nuevas formas de solucionar problemas...
     
  8. Contextualizar el significado del puesto de trabajo en el conjunto de la empresa par así dar sentido e importancia al trabajo.
     
  9. En la medida de lo posible conciliar los turnos de trabajo con la vida social y familiar.
     
  10. Dar información al empleado sobre cuestiones del contrato que no entienda, proponer formación permanente, promoción profesional y contratos más estables.
     
  11. Habilitar canales de comunicación como charlas, instrucciones escritas, buzón de sugerencias, tablón de anuncios, etc.
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Conoce al autor

Fernando Sanz Delgado

Licenciado en Psicología. Máster en Prevención de Riesgos Laborales

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