Nuevas tendencias: el giro epistemológico

Presupuestos, objeto de estudio, método y enunciados

En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, el mundo occidental empezaría a cuestionar ese racionalismo progresista, la famosa razón moderna, que devino en los dos eventos más sangrientos de la historia de la humanidad solo separados por unas décadas. Los sesentas, el movimiento hippie, los movimientos feministas, la primavera árabe, la contracultura; todos serían el reflejo de un cambio de mentalidad en la sociedad occidental que darían lugar a lo que (de distintas maneras) muchos autores llaman post-modernidad.

Este período histórico estará marcado por ser el llamado fin de los grandes relatos: religión, ciencia, familia, escuela, estado; los grandes garantes de la modernidad se verán deslegitimados por una sociedad caracterizado por el desencanto, la falta de fe y optimismo.

Este nuevo momento daría lugar a un sin fin de nuevas teorías en distintas disciplinas: el análisis del discurso, las teorías post-estructuralistas, la psicología social y de masas, las teorías críticas en sociología y más. En este marco la epistemología no se quedaría afuera de la tendencia, y surgirían las llamadas epistemologías no tradicionales, precisamente por diferenciarse de la forma que se venía concibiendo y tratando el conocimiento científico hasta ese momento.

Uno de los supuestos fundamentales de estas nuevas epistemologías es la imposibilidad de separar de forma definitiva sujeto-objeto. No significa que no hay diferencia entre ambos, sino que los objetos que analizamos y estudiamos se ven afectados por la forma en que precisamente los observamos. La perspectiva, los prejuicios, el lenguaje, dan forma al menos en algunos matices a los objetos del mundo, por lo que la mirada nunca puede ser completamente neutra. Los elementos de descripción de los objetos les dan forma a ellos.

Otro presupuesto interesante es el de la no linealidad del saber científico. Es decir, se reconoce que la historia de la ciencia es un ida y vuelta marcado por grandes rupturas que cambian el rumbo de las disciplinas, no un pequeño paso a paso acumulativo y lógico. A la vez se descentraliza la mirada de occidente y se reconoce que la historia occidental no es la historia de la humanidad como tal: distintos procesos y culturas existen en paralelo y no se orientan en el espacio-tiempo siempre de acuerdo al modelo de historia europeo. Esto pone de manifiesto que la ciencia no necesariamente es lineal como la historia misma. Iguales saberes existieron en distintos lugares del planeta en distintos momentos, cada uno con su propio devenir histórico.

Esto conlleva a su vez al presupuesto de historicidad de la ciencia, a saber que todo saber científico es consecuencia de un contexto socio-histórico particular y entabla con él una relación dialéctica. El saber cobra sentido y puede ser explicado cuando se acude al contexto que le dió orígen.

Por lo dicho anteriormente se desprende que el objeto de estudio de estas nuevas epistemologías ya no será el saber científico per-se. Se empezará a hacer énfasis en el contexto de producción de un saber, en las relaciones de poder que existen detrás de él, en los actores involucrados en el proceso de la ciencia, en la relación de los paradigmas con su momento histórico. Para realizar el abordaje de estos objetos nuevos, que parecen más bien relaciones o elementos dinámicos, se acudirá a metodologías cualitativas (observación participante, análisis del discurso, hermenéutica, análisis de caso, etc.) porque lo que se buscará es tratar de comprender los fenómenos en su complejidad socio-histórica-cultural-política.

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