Contexto en el que se da el proceso de enseñanza aprendizaje

No solo espacio físico

El contexto en el que se desarrolla el proceso, involucra no sólo el espacio físico más acotado, como el aula o la casa.

El contexto incluye:

  • Realidad socio-económica de la familia, de la zona, del país.
  • También la historia personal, familiar y cultural de la comunidad a la que se pertenece.
  • La realidad neuropsicoemocional, es además un aspecto muy importante para considerar ya que nos muestra de algún modo la individualidad del Ser.

 

Es de suma importancia que la persona que intenta aportar conocimientos a otra persona (ya sea este un pequeño, un adolescente, joven o adulto), tenga presente que esa persona es un Ser con historia, no es un lienzo en blanco para imprimir allí marcas, sino que es más bien un libro interactivo con el cual compartir e intercambiar conocimientos y experiencias.

Siempre que un ser humano se relaciona con otro ser humano o con otros seres, se produce en su interior un movimiento, ya sea en sus pensamientos, emociones o sensaciones. En general nos relacionamos y actuamos provocando en el otro ser, “efectos”.

 

Proceso de Enseñanza-aprendizaje

Esta perspectiva de Educar aprendiendo hoy considera que el proceso de enseñanza aprendizaje es una relación entre seres que se motivan mutuamente para el autoconocimiento, considerando que cada uno se va descubriendo en relación a su modo de reaccionar ante el accionar del otro ser.

Es por este motivo que se considera de suma importancia que el Educador formal, el maestro en la Escuela o los padres y demás adultos en casa o en la comunidad, sean adultos que transiten por el autoconocimiento y puedan manejar sus emociones, comprender la etapa de desarrollo por la que atraviesan sus alumnos y/o hijos, y por tanto orienten a los mismos desde un clima armónico, de comprensión y respeto.

Es de suma importancia que el adulto que educa, sea “emocionalmente estable”, es decir, pueda controlar sus emociones, evitar los gritos, las amenazas o los chantajes si se trata de educar a un niño.

 

Reflexión

La coherencia, la transparencia y la veracidad son características nobles y esperadas cuando de Educadores hablamos, entonces que mejor que hacer el siguiente ejercicio que te ayudará con el autoconocimiento.

Si estás leyendo el contenido de este curso, no es por casualidad, lo más probable es que hayas estado buscando algo relacionado, o que tu deseo de impartir una educación saludable a tu hijo y/o alumnos te lleve a investigar nuevas posibilidades por el Amor que sientes por ellos.

Si es así, estas en buen camino, este curso está hecho con Amor y por Amor a todo Ser que necesite la guía de otro Ser, llámese Maestro, Padre, Madre o adulto consciente.

Ejercicio nº 5

  • Una madera nueva o una hoja de papel nuevo
  • Un clavo y martillo, ó punzón .
  • Un bolígrafo o lápiz.

 

Procedimiento

Busca un lugar tranquilo donde no te interrumpan, o bien en un momento en el que tu familia no tenga mayor actividad cerca de ti.

 

Lee con atención esta guía y luego llévala a la práctica

  • Cierra los ojos, inhala profundo y exhala en el doble del tiempo que duró la inhalación (repite tres veces).
  • Concéntrate por unos segundos en tu respiración (observa como entra y sale el aire de tu cuerpo, trata de no cortar la respiración), a la vez siente que tu cuerpo y mente se relajan.
  • Una vez que relajaste lo más posible tu cuerpo y mente, continúa conectado/a con tu respiración y deja venir a tu mente momentos en los que consideres que provocaste algún dolor, malestar, tristeza, incomodidad, angustia, etc... a otra persona o Ser en general (pueden ser vegetales, animales e incluso nuestro Medio, el Planeta en el que habitamos).
  • Abre los ojos, y por cada acontecimiento recordado realiza con el alfiler, aguja o punzón una perforación en la hoja, no censures ningún recuerdo, estás solo/a con tu Ser más íntimo, no puedes mentirte a ti mismo/a, no te guardes nada, y siente, permítete sentir lo que ese Ser sintió, haz el esfuerzo por ocupar por unos segundos su lugar.
  • Cuando hayas terminado (date tiempo, incluso puedes tomarte unos días porque es probable que una parte de ti, llamado Ego, borre recuerdos, o intente justificarte de mil formas haciéndote creer que lo que hiciste no produjo daño, e incluso puede hacer que creas que sólo te defendías.

 

Reflexión

  • Cuando tengas unas cuantas marcas, observa la madera u hoja detenidamente y haz todo lo posible por dejarla en su estado original.
    • ¿Cómo era la madera u hoja antes de las marcas que hiciste?
    • ¿Qué sensación corporal experimentaste al recordar? Percibe tu cuerpo, él te habla.
    • Después de hacer todo lo posible por dejar la hoja en su estado original, ¿lo lograste?
  • Ahora, vas a escribir en la madera u hoja marcada y reparada el nombre de uno de tus hijos, o de algún alumno, o vecino.
  • Si ahora repites el ejercicio pero ya no punzas con aguja, alfiler o punzón, sino que escribes en la hoja actitudes de desprecio, disgusto, desvalorización, falta de respeto, falta de confianza en su capacidad, no consideración por sus talentos o habilidades, etc.
    • ¿Qué supones que siente ese hijo o alumno? (aunque sea ficticio, intenta ocupar su lugar)
    • ¿Qué sensación corporal sientes cuando imaginas que tienes esas actitudes con esa persona?
  • Saca tu conclusión, haz un paralelo y piensa, si el alma de las personas es como una madera u hoja que perforamos cada vez que les hacemos un daño, podemos volverla a su estado original?
Marcas que no se borran
Marcas que no se borran

 

¿Qué hacemos ahora?

Si quisiéramos restablecer y dejar como nueva la hoja de papel a la que perforamos, sería necesario un proceso químico, porque la estructura de la hoja se ha dañado, de igual manera si queremos reparar las marcas que dejamos en el alma de las personas, es necesario un proceso alquímico, y lo logramos siendo cada vez más conscientes de la relación existente entre todos los Seres de este Planeta.

Es así como no podemos decir que no tenemos nada que ver con el ladrón que entró a robar una tienda comercial del barrio donde vivimos o en un lugar “x” del mundo, o que no tenemos nada que ver con los violadores o con los estafadores etc.

Todos de algún modo en algún momento con nuestros pensamientos, juicios, repudio, luchas en contra de, etc... hemos otorgado poder a eso que no queremos.

Nuestros pensamientos son creadores, y más aún, si muchas personas piensan lo mismo.

 

A este fenómeno se lo denomina “el centésimo mono”.

 

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Conoce al autor

Isabel Gonzalez

Licenciada en Psicopedagogía- Profesora de Yoga

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