Capacitación

Si hay algo que les molesta a la mayoría de los dueños, gerentes y jefes de las medianas y pequeñas empresas, es la capacitación. La consideran un gasto inútil que no sirve para nada. (gasto es cuando no existe retorno de la inversión) Para apoyar esta tesis la defienden diciendo que no van a entrenar a sus empleados, para que después, ya entrenados, se vayan con la competencia.

Va de cuento: Una vez en el salón de clase de la Universidad Anáhuac, de la cual fui profesor externo durante 25 años en las materias de mercadotecnia, promoción, ventas, de publicidad y de atención y servicio al cliente, un estudiante afirmaba que nunca se haría novio o se casaría con una chica guapa, porque tarde o temprano ella le iba a poner el cuerno. Esta postura se parece a la tesis de los gerentes que no quieren capacitar a sus empleados, porque se van a ir con la competencia.

No invente excusas, no se apoye en falsos paradigmas (paradigma es toda creencia que, sin tener bases sólidas, es tenida como verdadera) y ¡piense!; usted solo no podrá hacer subir a su empresa o negocio por muy pantera que sea o se sienta.

Necesitará de su equipo de trabajo, de su gente y si ésta no está preparada en forma adecuada, el esperado crecimiento será un sueño imposible.

Usted mismo al estar aprendiendo en este curso, en cada párrafo, en cada capítulo, en cada tema; su imaginación y su pensamiento será estimulado (Yo nunca busco enseñar; lo que busco es hacer pensar).

Prepare a su gente y que ellos paguen una pequeña parte de los cursos de capacitación. Por ejemplo: si tal o cual curso cuesta $1,500.00 y sus empleados son 5, que cada uno pague el 10% del curso: $150.00, descontados en 3 quincenas de $50.00 cada una.

De esta forma usted no les regala nada y ellos tienen que pagar por obtener el beneficio de la capacitación. Se les abren sus ojos y sus horizontes y usted tendrá que correr el riesgo de perderlos; si no les proporciona: respeto, consideración, un buen ambiente de trabajo; si no les pide su opinión y su participación activa en la resolución de problemas y una remuneración digna.

 

Colofón de este capítulo: El que no sabe, es como el que no ve.

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Conoce al autor

Reynaldo Andres Serrano Becerril

Profesor de Mercadotecnia, ventas y atención y servicio al cliente en Universidad Anáhuac 1985-2010

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