El Nombre de sus Productos o Servicios

Ya en el capítulo anterior veíamos que el ponerle nombre a una empresa o a un producto no es tarea fácil. Un producto es como si fuera un hijo, y si a ese hijo le ponemos un mal nombre, lo vamos a desgraciar para toda su vida.

Veamos: Tenemos un hijo y se nos ocurre ponerle Pantominio, o Mostasio. Puede llegar a ser un hombre brillante, rico, guapo, distinguido y todo lo mejor que usted quiera, pero al ponerle cualquiera de los nombres arriba mencionados, lo partimos en dos.

Eso mismo pasa si le pone un mal nombre a su producto. Por eso es importante que se detenga a pensar en el nombre que le va a poner. Muchos pequeños comerciantes le ponen su nombre a todos los productos que fabrican y asunto arreglado.

Por ejemplo si usted fabrica mermeladas, le pone su nombre y la fruta con que fabricó la mermelada: Mermelada de fresa Toñita; Mermelada de zarzamora Toñita; etc. Pero si usted se llama Recodelia no se le ocurra ponerle su nombre a sus mermeladas, mire: Mermelada de Manzana Recodelia.

Si usted fabrica ollas de barro el nombre de sus productos de barro debe de sonar importante: "Artículos y enseres de barro para cocinar Don Leonardo Mijares".

O si usted fabrica prendas de vestir de lana, el nombre de sus prendas deben decir: "Confecciones regionales de lana Doña Mago".

Ya no se limite a fabricar artículos y que éstos no tengan una denominación o un nombre. Si usted fabrica tazas grabadas con motivos familiares (fotos), el nombre de sus tazas debe de ser: Arte y decoración personalizada en vajillas, ternos, vasos y copas "El Buen Tiempo".

Todos son ejemplos para que usted se inspire y no para que piense que así debe de ser la manera de ponerle nombre a sus productos.

Lo importante es que su productos los ampare un padre (usted) o una madre que los presente a la venta de la mejor manera posible; que cuenten con el respaldo de un nombre o denominación y que tan sólo por este hecho, se distingan de la competencia.

Hasta los perros son tratados en forma diferente por las autoridades (perreros) si su perro es enviado a la perrera municipal; pero si cuenta con una placa al cuello que lo identifique a él y a su dueño (teléfono), le aseguro que será tratado de una mejor manera que a un perro callejero y cuando pase usted a recogerlo se lo devolverán con gusto y en buen estado.

 

Va de cuento: Tuve un profesor que seguido nos decía que ”a la gente diferente hay que tratarla en forma diferente”. Y así pasa con los productos y servicios. Un ejemplo son las pacas de ropa usada; hasta la ropa usada se puede vender con cierta dignidad (para la ropa y para el cliente, por pobre que esté).

El sólo hecho de estar amontonada, sucia y en el suelo, le confiere un bajo estatus social y los clientes creen que están comprando basura barata. En la avenida 20 de Noviembre en la ciudad de México, y en varias calles del centro histórico (atrás de Catedral), existen varias tiendas que venden ropa nueva (saldos) con precios muy bajos y que lejos de denigrar a la gente pobre, le permite tener una mejor presentación.

 

Sigue de cuento: En la colonia Polanco de la gran capital, existen varias tiendas que venden, exclusivamente, ropa usada. Y si usted se queda un rato en el interior de una de las tiendas, verá que la ropa usada luce muy bien (todas las prendas están en ganchos) y sus precios son un gran aliciente para la gente que le gusta vestir bien y a un precio muy bueno.

Los clientes son personas de clase media alta y hasta alta; son el tipo de gente práctica que no paga por estrenar una buena prenda de vestir. Esta manera de pensar (muy europea), se ve también en la gente que nunca compra autos nuevos; prefiere comprar un auto usado (entre 6 meses y un año de uso), porque el simple hecho de sacarlo de la agencia nuevo y ponerlo a rodar en la calle, devalúa su precio entre un 15 a un 25% menos de lo que costó cuando nuevo. 

 

Colofón de este capítulo: “Los miserables buscan a otros miserables, para sentirse menos miserables". Víctor Hugo.
 

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Conoce al autor

Reynaldo Andres Serrano Becerril

Profesor de Mercadotecnia, ventas y atención y servicio al cliente en Universidad Anáhuac 1985-2010

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