La República: 2ª Guerra Púnica

La Segunda Guerra Púnica es la más famosa de las tres, pues durante esta guerra ocurre el episodio en el que Aníbal cruza los Alpes con elefantes.

Como ya vimos en la lección anterior, tras la derrota, Cartago tuvo que pagar indemnizaciones millonarias. Para hacer frente a estos tributos, tuvo que ampliar su territorio por las tierras de Hispania (actualmente España y Portugal).

Roma había pactado con Cartago que la frontera de Hispania se situaría en el río Ebro, el norte era romano y el sur del Ebro era cartaginés. Pero Sagunto, una ciudad que quedaba en el lado cartaginés, tenía una alianza con Roma para que la protegiera de los cartagineses.

En el 218 a.C. partió el ejército cartaginés desde la actual Cartagena (Murcia) en el sur de Hispania. Aníbal lo condujo a Sagunto (Comunidad Valenciana), ciudad que asedió y conquistó. Esta fue la causa por la que Roma declaró la segunda guerra a Cartago.

Tras esta victoria Aníbal marchó a Italia con su ejército, dejando a su hermano Asdrúbal con un pequeño ejército para defender las ciudades de Hispania. Los romanos, pensando que la guerra tendría lugar en Hispania, enviaron a sus tropas hacia allí.

Mientras, Aníbal (tras haber cruzado los Pirineos y los Alpes con todo su ejército, incluyendo elefantes) atacó el norte de Italia y derrotó a las desprevenidas legiones que allí se encontraban. Pero debido a que no contaba con la maquinaria adecuada para el asedio, no pudo tomar Roma y se quedó allí esperando refuerzos que no llegaron.

Mientras, en Hispania, el ejército romano a las órdenes de Publio Cornelio Escipión derrotó a Asdrúbal. Asdrúbal replegó el ejército que le quedaba y marchó a través de los Alpes para reunirse con su hermano. Pero nunca llegaron a encontrarse, pues en el valle del Po fue rodeado con un ejército romano y murió junto a todos sus hombres. Al quedar desprotegida Hispania, Escipión conquistó sin apenas oposición todas las ciudades cartaginesas allí y empezó a planear tomar Cartago.

Los cartagineses, temiendo por su ciudad ordenaron a Aníbal que volviera a Cartago para preparar su defensa frente a Escipión. Pero al ser derrotado en la batalla de Zama a manos de ese general romano (202 a.C.), Cartago se vio obligada a firmar la paz con Roma. Las condiciones para la paz impuestas por Roma fueron durísimas: entregar a Roma todas sus colonias, una indemnización y la prohibición de formar un ejército.

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Conoce al autor

Verónica Ayelo Henares

Licenciada en Filología Clásica. Autodidacta y experta en el mundo antiguo

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