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viernes, 17 agosto 2018 español
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Otras cualidades importantes

  • No tener animadversión contra ningún jugador. A veces el entrenador le coge manía a un futbolista y eso hace que no sea ecuánime a la hora de alinearlo.
  • Tener un aspecto adecuado con arreglo a la profesión que desempeña. Muchas veces el entrenador descuida su forma física y su aspecto con exceso de peso proyectando una imagen negativa antes sus jugadores, ¿Cómo les vas a pedir a tus futbolistas que corran y se esfuercen cuando tú eres incapaz de mantenerte mínimamente en forma?
  • Saber inculcarle al futbolista el concepto de progresión en el trabajo. Ya sabemos que a nivel profesional sólo vale ganar, pero también es muy importante trazarse el objetivo de mejorar día a día sobre todo en categorías inferiores.
  • Saber aplicar en todo momento refuerzos positivos a la hora de motivar al futbolista. Cualquier mejora, cualquier avance que se produzca por pequeño que sea debe de hacerlo patente para que al jugador le sirva de estímulo sobre todo si se trata de alguien que se está iniciando en el fútbol.
  • Saber corregir principalmente cuando se trabaja con futbolistas jóvenes. No se trata sólo de entrenar y cumplir un plan establecido, a nivel individual hay que estar pendiente de los errores que se cometen y hacérselos ver al jugador para que no vuelva a repetirlos, tratando también de ser comprensivo con esos fallos sobre todo cuando quien los comete hace todo lo posible por intentar hacerlo bien.
  • No ser un dictador. Las cosas no se hacen "por que a mí me da la gana", hay que explicar detalladamente el trabajo que se va a realizar, que se pretende conseguir y sobre todo convencer de su eficacia. Igualmente en otro tipo de decisiones el entrenador será mucho más eficaz en su trabajo si a la hora de tomar decisiones aplica el famoso dicho de utilizar la fuerza de la razón y no la razón de la fuerza.
  • Tener las ideas claras. No confundir a los futbolistas con cambios continuos que los lleven a la desorientación. No estar continuamente cambiando en función del contrario. Hay que preocuparse más de cómo está nuestra propia casa que la del vecino. Por eso es muy importante dotar al equipo de un estilo propio e ir perfeccionándolo cada día. Eso siempre es mucho mejor que estar realizando cambios continuos y empezando cada vez de cero.
  • Saber concretar a la hora de dar instrucciones a los jugadores especialmente en los partidos. No se debe de agobiar al futbolista con un exceso de información ya que muchas veces se consigue el efecto contrario a lo que se pretende y en vez de aclarar lo que se consigue es confundir. Hay que ser concreto e ir al grano dejándole claro lo que nos interesa conseguir de él.
  • Si se tiene la suerte de estar una temporada entera en un equipo (En España eso por desgracia para los entrenadores no suele ser lo más habitual), tiempo habrá para ir poco a poco suministrándole al jugador las consignas necesarias para que las vaya asimilando de forma progresiva.
  • Ser realista a la hora de fijar objetivos. Hay que tener siempre los pies en el suelo y no marcarse metas imposibles de cumplir. A nivel individual es muy importante indicarle al futbolista cuales son sus límites, para que sepa lo que puede y lo que no debe de hacer.
  • Ser un entrenador creíble. Al futbolista no hay que engañarlo con falsa promesas y decirle el lunes que va a jugar el domingo para tenerlo contento ó que si estuvo de reserva en un partido ó no fue convocado, que va a tener su oportunidad en el siguiente cuando en realidad no es así. Cuando se promete algo hay que cumplirlo en caso contrario es mejor no decir nada por que si el entrenador pierde su credibilidad ante el jugador eso le va a perjudicar enormemente en su trabajo.
  • Existen más cualidades que benefician la figura del entrenador como son el dinamismo para estar continuamente buscando nuevas fórmulas e ideas para mejorar el equipo.En este aspecto el técnico que pretenda mejorar a su equipo nunca debe de quedarse parado.
  • El optimismo para ver siempre el lado positivo de las cosas, sobre todo en las derrotas o cuando las cosas no salen todo lo bien que uno quisiera.
  • La iniciativa, para atreverse realizar planteamientos diferentes que en ocasiones llevan su cuota de riesgo.
  • La humanidad, para saber tratar a los futbolistas con las dosis de afecto y comprensión que como personas se merecen.

El entrenador no es un Sargento de Marines ni un Hombre de hielo, es una persona y para que sus jugadores los respeten no hace falta que se muestre como un ser frío y distante (aunque esto va un poco relacionado con la forma de ser de cada uno), solamente debe de saber estar en su puesto siempre.

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