Capital Invertido o Coste Inicial

El capital invertido refleja el desembolso que realizan los inversionistas para iniciar una empresa y las adiciones de capital realizadas durante su funcionamiento.

 

Aquí vamos a incluir tanto los gastos de inversión como los gastos derivados:

  • Los gastos de inversión están representados por activos que permanecen en la empresa durante un largo período de tiempo. Estos gastos pueden ser gastos por adquisición de activos corrientes y no corrientes. De los activos corrientes sólo hay que considerar la parte con financiación permanente, es decir, el capital circulante.
  • Los gastos activados son gastos que tienen naturaleza de gastos de explotación pero se consideran como activos no corrientes a la hora de valorar el proyecto. Estos gastos pueden ser gastos de formación y selección de personal, gastos de campañas de publicidad para lanzar un producto, estudios iniciales de mercado, investigación y desarrollo, etc. En general, todo gasto necesario para el comienzo de la empresa.

 

A = Adquisición de activos fijos + Capital circulante + Gastos activados.

 

Para una inversión productiva, los componentes más comunes del coste inicial son:

  1. Terrenos y mejoras: tanto el valor de compra de los terrenos como los pagos de impuestos, notariales, registro, etc. En cuanto a las mejoras, se consideran los trabajos de limpieza, explanación, accesos, urbanización y demás servicios.
  2. Edificios y obras civiles.
  3. Maquinarias, equipos e instalaciones: tanto por sus precios de compra, como por los pagos por transporte, aduanas, impuestos, etc.
  4. Mobiliario y enseres.
  5. Pagos por montajes y puesta en marcha, incluyendo los gastos financieros del capital invertido que se generan durante el periodo de creación de la empresa.
  6. Otros pagos, como los de promoción, formación de personal, patentes y licencias, capital circulante necesario.
  7. Imprevistos.

 

El coste inicial se debe calcular de forma incremental, considerando todo lo que se deriva de la ejecución del proyecto, incluyendo los costes de oportunidad.

 

Ejemplo:

Supongamos que se valora el coste inicial de un nuevo proyecto que utilizará unos terrenos que, en otro caso, la empresa vendería por 60.000 euros.

 

Solución:

  • Situación “con”: se realiza el proyecto y la empresa sigue siendo propietaria del terreno.
  • Situación “sin”: la empresa vende el terreno por 60.000 euros.

 

Por tanto, este recurso no es gratuito, tiene un coste de oportunidad, que es la tesorería que puede generar para la empresa al venderlo o destinarlo a otro uso.

 

Una vez calculado el coste inicial, hay que considerar el efecto que produce el Impuesto de Sociedades sobre sus componentes. La adquisición de nuevos activos y de elementos de circulante no se ven afectados.

 

Tampoco los gastos activados, siempre que sean amortizados a lo largo del proyecto y no se imputen como gasto de explotación del primer ejercicio.

 

Pero en proyectos de renovación, ampliación o diversificación de activos productivos hay que considerar el efecto impositivo que producen las posibles minusvalías o plusvalías generadas en la venta de activos en el momento inicial.

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