Orígenes

El origen de la política se encuentra en el cruce de “dos mundos”: el puente entre occidente y oriente. El territorio, aunque no así el país actual, ni el Estado – Nación, conocido como Grecia.

 

No es que en Oriente o en América no se practicara la “política” como actividad humana, sino que fue en Grecia que se abordó la política como algo comprensible para el intelecto humano, algo que debe ser explicado sin recurrir a la naturaleza o los dioses.

 

En la Grecia antigua el espacio de la política estaba reservado a los hombres libres; más aún, el contenido auténtico y el sentido mismo de la política era la libertad en la polis, el hombre libre de las ataduras de la producción de los bienes, únicamente reservado a esclavos y metecos (extranjeros), y libertad para entender sobre los asuntos de la ciudad.

 

La libertad política en el mundo griego era sinónimo de igualdad “entre iguales” ante la ley (muy desigual por cierto, ya que no contemplaba ni a las mujeres, ni extranjeros, ni esclavos). Para representar esta igualdad existió una palabra extensamente usada, que era “isonomía”.

 

La sofística

Los sofistas, acérrimos enemigos de Sócrates y Platón, “mercaderes y relativistas” del conocimiento fueron los primeros que liberaron a la política de la naturaleza y de lo sobrenatural.

 

Divulgaron y enfatizaron que la política, y su arma: el discurso, constituían un ámbito propio del ser humano.

 

Esto sucedió a lo largo y ancho del territorio griego, en pequeñas localidades denominadas “Polis”, compuestas de poblaciones pequeñas, en economías esclavistas con un selecto grupo de ciudadanos que se dedicaban a debatir y gestionar el espacio público de la polis.

 

Mayormente, los sofistas fueron extranjeros que no intervinieron en los asuntos públicos de la polis ateniense (no votaban en las asambleas, ni ocupaban cargos públicos) aunque estos no era un freno para sus apariciones públicas, en la que explotaban toda su capacidad retórica – discursiva a cambio de una retribución pecuniaria.

 

Varios son los sofistas que emplearon sus talentos en la edad de oro de Pericles (Siglo V a.c) como por ejemplo, Protágoras, quién fué lo que hoy sería un “asesor” de renombre, ¡y no cualquier asesor!, sino uno muy consultado y bien pago.

 

Protágoras, elaboró la tesis de la homomensura: “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto son y de las que no son en tanto no son”. En otras palabras, relativismoen estado puro, o bien que las cosas son de acuerdo al prisma que uno lo vea.

 

Los sofistas no concluyeron con este sino que hubieron muchos más, alguno de ellos muy polémicos, como Trasímaco, Critias o Gorgias.

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