Problemas de la lactancia - Mastitis

Si la mujer presenta una zona roja, dolorosa y dura en el pecho, y presenta síntomas gripales acompañados de fiebre, es muy probable que sufra una infección de mamas. Este tipo de infecciones no siempre están originadas por un agente patógeno sino que normalmente vienen dadas por una glándula mamaria obstruida.

La obstrucción puede ser debida a:

  • Un vaciado inadecuado de mamas.
  • Pezones dolorosos, y por tanto, a estrés durante el amamantamiento.
  • Una antigua cicatriz en el pecho o una operación previa.
  • Presión externa, debido a un sujetador demasiado ajustado o apretar demasiado con el dedo en el pecho para que la nariz del bebé esté más "libre".
  • Fatiga y estrés.
  • La omisión de una toma y no sacarse bien la leche.
  • Sacarse la leche por primera vez y sufrir una congestión mamaría.
  • Interrupción demasiado repentina de la lactancia.
  • Unos pechos pesados, en este caso puede que las glándulas mamarías situadas en la parte inferior de la mama no se vacíen por completo.
  • Una infección fúngica del pezón que haya penetrado en uno o varios galactóforos. Esto produce irritación e hinchazón porque la leche queda retenida.

 

Para evitar una mastitis auténtica el plazo se encuentra entre 24 y 48 horas. Si posteriormente la fiebre se mantiene alta y dolor empeora es preciso recabar la ayuda del médico y empezar a tomar antibióticos. Si se espera demasiado puede que el cuerpo cree una cápsula en torno a la infección y es preciso retirar el absceso posteriormente de modo que el pus pueda salir.

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