Cajas de Madera

Para un criadero en pequeña escala, se puede optar por cajas de madera de buena calidad, sin tratar, recubiertas con una tela de nailon (media sombra).

La caja debe medir 50cm por 40 cm y 20 cm de altura. El piso ideal es de fórmica, para que su limpieza sea fácil, si no se puede usar fórmica, dejar el suelo sin tratar, nunca pintar.

Sobre ese piso, agregar unos 7 cm de tierra esterilizada, no arcillosa (el caracol desova en la tierra).

La tierra se esteriliza en un horno bien caliente por quince minutos, mezclando cada cinco minutos.

En la caja, la tierra debe estar siempre húmeda.

caja caracol

 

Hay dos formas de criar en las cajas: con la tierra en toda la superficie y con el fondo de tela plástica y nidos con tierra.

En el segundo caso la tierra, (esterilizada) se coloca en un pote vacío de margarina, que es el nido donde los caracoles desovarán. Al recoger los huevos la operación se torna más práctica ya que todos estarán en el pote y no desparramados por toda la caja. También la limpieza es más fácil.

El caracol no soporta la luz solar directa que puede resecar su cuerpo hasta morir. Debe estar protegido por abrigos que pueden ser tejas superpuestas. Debajo de ellas los caracoles pasan el día saliendo de noche para comer.

También se deben cubrir los comederos que pueden hacer de tubos de pvc cortados longitudinalmente. Uno de diámetro mayor, apoyado sobre ladrillos es colocado al revés sobre el otro de diámetro menor, en el menor se coloca la ración.

Los bebederos son idénticos a los comederos. Deben tener piedritas en el fondo para evitar que los caracoles más chicos se ahoguen y también deben tener tapas en las extremidades para que agua no se escape.

Para evitar que los caracoles sufran con cambios repentinos de clima, que pueden incluso atrasar el engorde y la postura, es aconsejable dejar las cajas en un lugar cubierto y cerrado.

El problema mayor de este sistema es que más tarde o temprano las cajas terminan pudriéndose. Otro problema es la tela de nailon de la cobertura en la que los caracoles pasean de cabeza abajo y los agujeritos de la tela permiten mayor aireación que puede resecar el cuerpo del caracol, haciendo que se inmovilicen en el fondo de la caja. Dependiendo del daño causado en el caparazón el animal puede repararlo o muere.

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