11.-
EL USO DEL JUEGO EN LAS ACTIVIDADES DE GRUPO
En
el funcionamiento diario de un grupo es muy importante la realización
de juegos. Estos pueden tener o no fines concretos, pero nos
centramos en este momento en el juego como herramienta para el grupo,
como antes hemos hablado de las dinámicas.
Un
buen momento para realizar un juego es al iniciar la actividad del
día (por ejemplo, una dinámica de grupo) ya que sirve
para concentrar al grupo e ir entrando en situación. De esta
manera ya se está realizando una labor en común, que
facilitará la motivación de todos para continuar la
actividad. Además de para divertirse y relajarse entre
actividades, el juego tiene la función de reflejo de
situaciones reales, que bien podríamos emplear durante la
actividad.
Pero
el encargado de realizar el juego debe tener en cuenta una serie de
factores que lo condicionan, como el número de participantes,
sus respectivas edades y capacidad de entendimiento, su seguridad,
las condiciones climáticas, el lugar y materiales disponibles
así como los juegos anteriores que haya realizado el grupo, lo
que le permitirá un nivel más alto o más bajo.
También
debe ser creativo (lo que desarrollarán también los
miembros del grupo) para no repetir los juegos a lo largo de varias
sesiones, para, de esta forma, mantener la atención e
intensidad de todos los miembros. Dos últimas consideraciones:
1) adecuado uso de juegos cooperativos, para que los que pierdan no
se sientan desplazados, y 2) atención a la finalización
del juego para no extenderlo en demasía para así
mantener el interés para la próxima ocasión.
12.- DINÁMICAS Y JUEGOS DE
PRESENTACIÓN.-
Por
muy lógico que parezca, esta serie de actividades es
tremendamente útil cuando se está formando un nuevo
grupo o bien cuando un nuevo miembro da los primeros pasos para
incorporarse al mismo. En uno u otro caso la incertidumbre ocupa gran
parte de la mente del nuevo miembro del grupo. En ambos casos las
dudas son muy importantes, pero me atrevería a decir que aun
lo son más en el caso de la incorporación a un grupo ya
formado y que funciona basándose en sus propias normas y
costumbres. Estas dudas podemos resumirlas en los siguientes
aspectos:
-
¿Qué es esto? ¿Dónde me he metido?
La persona está llena de dudas, y quiere conocer, tiene ansia
por saber. Quizás sólo sepa lo que le han contado del
grupo, pero todo ello lo va a comprobar siendo un miembro más
del mismo. Va a prestar mucha atención a cada movimiento, a
cada gesto. No sabe cómo va a desarrollar esta nueva
experiencia, porque no tiene muy clara la composición del
grupo, ni su forma de funcionar, ni de comportarse,... Va a prestar
especial atención a lo que haga / diga el coordinador del
grupo, que tiene el papel de ayudar al nuevo miembro en sus primeros
pasos para que se vaya adentrando en la dinámica del grupo.
-
¿Cómo son mis compañeros? El nuevo
miembro mantiene el ansia por conocer. Está desarrollando una
nueva experiencia en la que el factor tiempo será importante
para lograr los frutos deseados. Por ello, está deseoso de
conocer a los compañeros con los que compartirá esta
experiencia. En este caso, el coordinador facilitará el
conocimiento de los nombres del resto del grupo así como las
relaciones, para lo que podrían llevarse a cabo tareas por
equipos, de forma que se facilite la integración
en
el grupo. El nuevo miembro tendrá los ojos bien abiertos para
tener una primera impresión de sus compañeros pero sin
sacar conclusiones, ya que será en el trabajo y la realización
de actividades conjuntas donde conocerá realmente a cada uno
de sus compañeros.
-
¿Y yo? ¿Cómo me comporto? ¿Cómo me
ven ellos? Esta es una cuestión de confianza en uno
mismo, que indudablemente, es normal, genera dudas a la persona
cuando se adentra en una nueva experiencia, en este caso, en un nuevo
grupo con personas desconocidas. Crecen las dudas porque no sabe si
debe “actuar” o comportarse como realmente es. No sabe nada, de
ahí el ansia por saber, por conocer. No sabe cómo será
la primera impresión que dé al resto de compañeros,
ni si le integrarán en el grupo o bien le rechazarán
por ser nuevo,... No sabe siquiera si podrá superar su propia
timidez ante esta situación... De todos estos aspectos debe
estar muy atento el coordinador del grupo, para hacerlo sentirse lo
más cómodo posible ante el primer contacto. Dos
aportaciones en mi opinión: que la persona se comporte como
realmente es, dándose a conocer al resto de compañeros,
lo que facilitará su integración en el grupo; y una
segunda, dirigida al coordinador: que comente su propia experiencia
de la primera vez que pasó por alguna situación
similar, de forma que el nuevo miembro tenga en él un espejo
que le sirva de referencia en sus actuaciones.