Hay que avisar por teléfono de nuestra
visita con cierta antelación, no son admisibles visitas
sorpresas, con el padre en la ducha, la madre en bata, la casa sin
hacer, etc.
Hay ciertos horarios que hay que respetar
escrupulosamente:
Las visitas no deben alargarse en exceso
(nada de visitas interminables que obliguen a los anfitriones a
tener que llamar a la policía).
Los anfitriones recibirán a la visita
en el hall y cuando se marche también la acompañarán
a la puerta.
Los hijos de la familia saldrán a
saludar y luego se retirarán a sus habitaciones.
Se ofrecerá a la visita un refresco
o café, acompañado de algún aperitivo
o pastas.
Los anfitriones apagarán la televisión,
aunque estén retransmitiendo la final del campeonato de fútbol.
Por cierto, hay que evitar visitar una casa
ajena en momentos señalados: finales de liga, retransmisiones
deportivas de máximo interés, etc.
Cuando se visita una casa no se llevarán
niños pequeños ni animales y, por su parte,
los anfitriones también mantendrán a sus hijos pequeños
y mascotas, si tuvieran, en otra habitación.
Los anfitriones se mostrarán animados
e interesados en su conversación con la visita, por
aburrida que ésta pueda resultar (es deber de la visita no
resultar aburrida).
La iniciativa de marcharse debe partir de
la visita, los anfitriones le pedirán que no se marche todavía,
que aún es pronto, pero ésta debe entender que este
ruego es simplemente una fórmula de cortesía.
Sólo si la visita se alarga demasiado
los anfitriones podrán tomar la iniciativa
con formulas diversas donde
prime la educación, por ejemplo, mirar de reojo el reloj,
hacer una referencia sobre los baños de los niños
o algo parecido. No es correcto bostezar, ponerse el pijama o hacer
algún comentario sobre la gente pesada.