Concepciones de la Responsabilidad Social Empresarial

La expresión de RSE tiene una gran extensión con multitud de acepciones. Seria difícil encontrar a alguien que se opusiera a una idea tan noble como la del comportamiento socialmente responsable. Pero la RSE significa una cosa distinta para cada persona, es por esto que a continuación se presentan 2 concepciones opuestas a lo que es la RSE, estas las definiremos en concepción A y B

 

  • Concepción A

Esta concepción la formula muy bien el economista conservador, Milton Friedman, quien sostiene lo siguiente: “La empresa no tiene más que una responsabilidad y solo una: utilizar sus recursos y energía en actividades tendientes a incrementar sus utilidades, a condición de que observe las reglas del juego…”. Expresa la duda de que a los gerentes se les haya concedido una sabiduría especial que de alguna manera les revele en forma confiable y con mayor claridad que a los demás, exactamente en que consiste el interés social. Ya tienen bastantes problemas para encontrar la manera óptima de dirigir empresas rentables.

En opinión de Friedman, los gerentes que tienen responsabilidades fiduciarias con los accionistas pueden violar sus obligaciones cuando deciden gastar el dinero de la empresa en financiamiento de las artes, desarrollo de empresas para minorías y otros proyectos “sociales”.

Para entender la postura de Friedman no debe pensarse que sus partidarios son personas a quienes no les interesa en absoluto el bienestar de la sociedad. En síntesis, esta concepción supone que el mercado es el mejor medio descubierto hasta hoy de hacer que el comportamiento de las empresas esté al servicio de la sociedad. En consecuencia, la organización socialmente responsable es la que se dirige con firmeza, busca utilidades, es competitiva y no viola las reglas del juego.

 
  • Concepción B

Si la concepción A supone que los intereses de la sociedad se logran mejor indirectamente por la lógica organizacional tan simple de la búsqueda de utilidades, la concepción B supone que los intereses de la sociedad se logran mejor mediante la aceptación de obligaciones directas de otros interesados y también de los accionistas. Conforme con este concepto, la responsabilidad social de la empresa no consiste en realizar las ambiciones de utilidades de sus dueños, sino que tener explícitamente en cuenta otros intereses, algunos de los cuales no son de carácter económico.

Tradicionalmente, el desempeño de la empresa se ha juzgado primordialmente a partir de los resultados financieros, el monto de las utilidades netas o el rendimiento sobre la inversión. Pero para muchas personas el desempeño corporativo ha adoptado otros significados que, a su juicio, son igualmente válidos.

 

A esas personas les preocupa como dicho desempeño afecta a los clientes, accionistas, empleados, vecinos, y ciudadanos, también les preocupa sus efectos en el medio ambiente físico y social. De ahí que las empresas sean juzgadas cada vez más por su desempeño global: a partir de su influjo social, político y tecnológico, así como a partir de sus resultados financieros y económicos.

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