El trastorno por estrés postraumático

El trastorno por estrés postraumático es uno de los trastornos de ansiedad que puede surgir después de haber sufrido o presenciado un acontecimiento peligroso.

No es necesario que la persona haya sido directamente afectada por un hecho traumático, en ocasiones puede aparecer por proximidad con la persona que lo ha sufrido.

Por ejemplo, una persona puede desarrollar un trauma a causa del accidente grave de tráfico de un hermano y presentar toda la sintomatología para su diagnóstico sin que sea necesario que ella misma haya padecido un accidente.

 

Consideramos normal sentirse alterado durante un cierto tiempo después de estar expuesto a una situación de estrés máximo.

En el trastorno por estrés postraumático los síntomas de activación del estrés no se recuperan con el paso de las semanas y aparece un cuadro de ansiedad característico.

Las imágenes del hecho traumático se recuerdan una y otra vez de forma involuntaria, provocando reacciones de una elevada ansiedad.

Estos recuerdos se vuelven intrusivos en la mente del sujeto y le causan un gran malestar ya que no puede controlarlos.

 

Como posibles factores causantes destacaríamos:

  • Guerra o combates.
  • Agresiones sexuales.
  • Accidentes de tráfico o aéreos.
  • Desastres naturales o ambientales.
  • Muerte o enfermedad grave.
  • Delitos violentos (robo, atraco, tiroteo...).
  • Violencia doméstica.
  • Terrorismo.
  • Secuestro.
  • Incendio.

En el estrés postraumático el sujeto no puede dejar de rememorar el incidente traumático

 

La sintomatología del trastorno por estrés postraumático puede presentar:

  • Pesadillas.
  • Escenas y pensamientos retrospectivos sobre el hecho.
  • La sensación de que un acontecimiento aterrador sucede nuevamente.
  • Culpabilidad hacia uno mismo o hacia otros.
  • Evitar lugares asociados con el hecho traumático.
  • Recordar constantemente el incidente con angustia (flashbacks).
  • Pensamientos reiterativos que no puede controlar.
  • Sensación de soledad.
  • Dificultad para recordar los hechos.
  • Pensamientos de preocupación, culpa, o tristeza.
  • Alteración del sueño.
  • Irritabilidad y ataques de ira.
  • Pérdida de expresión emocional.
  • Sensación de estar al límite.
  • Insensibilidad emocional o indiferencia.
  • Sensación de sentirse distante.
  • Dificultades para concentrarse.
  • Pérdida de interés hacia actividades o aficiones.
  • Sensación de tener un futuro incierto.
  • Estar hipervigilante y sobresaltarse fácilmente.
  • Pensamientos de hacerse daño o hacer daño a otros.

 

El trastorno por estrés postraumático presenta un inicio y una evolución diferente en cada individuo. En ocasiones empieza de forma inmediata y se va desarrollando lentamente. En otras, puede surgir después de unos meses o incluso años.

La gravedad de los síntomas también depende de cada caso concreto.
Frente al mismo suceso, cada persona reacciona de forma distinta.
No siempre que una persona vive una situación extrema desarrolla este tipo de trastorno.

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Conoce al autor

Roser González

Licenciada en Psicología. Terapeuta Clínica. Master en intervención social y comunitaria.

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