¡NUEVO! Desconfía de los Números

Ofrecer información apoyándose en números es un método que siempre genera mayor confianza en el argumento dado. Y tiene bastante sentido: nos creemos más lo que nos dicen si vemos los datos, que si parece algo surgido de la nada. Pero hay que tener mucho cuidado y no confiar ciegamente sólo por el hecho de que las noticias vayan acompañadas de números, porque los números se pueden presentar de manera que parezcan cosas distintas. Sigue el proverbio anónimo de "las cifras no mienten, pero los mentirosos también usan cifras".

Las famosas "cocinas" de las encuestas electorales son un claro ejemplo. Es verdad que éstas se apoyan en pruebas estadísticas rigurosas; pero elegir unos parámetros u otros en la cocina está sujeto a voluntad del medio (o de la empresa demoscópica contratada por el medio). En cualquier caso, es verdad que suelen coincidir en las tendencias, si bien es cierto que esas tendencias también suelen tener una intención de movilización.

La magnitud elegida para medir una variable es esencial para el resultado, igual que el método de medición. Por ejemplo, he aquí algunas formas de medir que han sido usadas en medios de comunicación para referirse al concepto de "desempleo":

  • Número total de inscritos en el servicio público de empleo. Este método tiene dos grandes debilidades. En primer lugar, es un valor absoluto que no está contextualizado en el total de la población; es decir, 5 millones de desempleados sería un valor muy alto para una población activa de 15 millones, y no tanto para una población de 100 millones. En segundo lugar, no todos los desempleados están inscritos en el servicio público de empleo.
  • Porcentaje de inscritos en el servicio público de empleo. Este método salva una de las dos debilidades del anterior, en tanto que ya se trata de un proporción; sin embargo, la proporción de desempleados puede descender simplemente porque algunos emigran del país.
  • Número de afiliaciones a la Seguridad Social. Esta magnitud realmente sí mide la cantidad exacta de personas que están trabajando legalmente; sin embargo, no es capaz de discernir entre aquéllas que trabajan a jornada completa y los que sólo están empleados por unas pocas horas. 
  • Equivalente a tiempo completo. Este indicador se estima sumando el número total de horas trabajadas por todas las personas con empleo en un margen de tiempo (habitualmente un año). Es muy bueno para medir el trabajo total de un país, el problema es que no dice nada acerca de cuánta gente tiene trabajo ni en qué tipo de jornada. 

Si nos fijamos en este ejemplo, podría asegurarse que "el desempleo" ha aumentado o disminuido, según qué indicador se elija... e incluso usando los datos reales de ese indicador. 

Otra forma de manejar los números para que parezcan lo que interese a una línea editorial, es que estén presentados de un modo poco intuitivo. Por ejemplo, cuando se habla de salarios, estamos acostumbrados a manejar cifras anuales o mensuales; sin embargo, cuando se nos presentan por hora o por día, es probable que haya una intención de sobredimensionar o bien subdimensionar. Otro ejemplo puede ser el dato del precio de la casa de alguien conocido; a primera vista, cualquier precio puede resultar muy alto, pero quizás o lo sea tanto si lo comparamos con el precio del metro cuadrado en esa zona.

Como pauta general, cada vez que veamos un número en una información mediática, deberíamos preguntarnos lo máximo posible acerca de su significado. Hay veces que esconde intenciones... otras veces no, pero merece la pena preguntárselo.

Samuel Cañadas Santiago

Biólogo especialista en Educación, Comunicador, Doctor en Neurociencia y Comportamiento

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