¿Qué se puede conocer?

¿Qué se puede conocer?

Una pregunta de este calibre conlleva naturalmente otras preguntas que parten como supuestos necesarios en el marco de esta discusión. ¿Se puede conocer?, ¿Qué es conocer?, ¿Cómo llego a conocer algo?; entre muchas más que el lector puede imaginar acudiendo un poco a su propia curiosidad.

Naturalmente, empezar a responder estas preguntas es el primer paso en el camino del estudio de la epistemología. Afortunadamente, se ha escrito mucho y de manera muy precisa respecto a estas cuestiones desde hace siglos. A continuación se presenta de manera somera (y al final el lector tendrá bibliografía específica si deseara profundizar en alguna temática concreta) un recorrido por las preguntas más recurrentes en el campo del conocimiento.

A la pregunta más amplia ¿Se puede conocer algo que sea verdadero? hay naturalmente dos respuestas. La más restrictiva, que sería no, nos coloca en el denominado escepticismo. Esta postura, con antecedentes sólidos en la antigüedad griega, postula que es prácticamente imposible afirmar que algo es verdadero de forma absoluta, puesto que prácticamente todos los acontecimientos humanos y no humanos están sometidos a la variedad. El escéptico duda de la verdad, y para su confirmación exige sólidas pruebas empíricas, por lo que es sin duda una negación atenuada, pero tendiente a no reconocer una verdad de forma a priori.

Por otro lado, si la respuesta a la primer pregunta es si, se abre naturalmente la cuestión de ¿Cómo conocer eso que es efectivamente cognoscible? La modernidad vió nacer dos posturas opuestas pero complementarias en su base fundamental: el racionalismo y el empirismo. La famosa oposición razón vs experiencia, donde en un primer caso la posibilidad de conocer está supeditada a la posibilidad de razonar, analizar y juzgar; en tanto la segunda posibilidad depende de la posibilidad de actuar, relacionarse con el objeto de conocimiento, interactuar con él a través de los sentidos. 

A su vez, ya asumiendo que se puede conocer, y más allá del medio por el cual se acceda al conocimiento, queda por responder la pregunta de ¿Qué es aquello que se está conociendo? Si la respuesta se inclina por suponer que lo que se conoce es una realidad más o menos objetiva y estable, nos encontramos ante el realismo, que se enfoca en el afuera. En tanto se considere que lo que realmente se conoce es aquello que el sujeto delinea como realidad a partir de si mismo, focalizándose en el adentro y en el sujeto mismo, estaremos posicionados en el idealismo. De esta distinción surgen los conceptos de realidad "objetiva" y "subjetiva" que más adelante Kant sintetizaría en su fenomenología.

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