El primer día de clase.

En el primer día de clase es muy común que estudiantes y docente sientan ansiedad, entusiasmo, curiosidad, dudas, etc.

Desde el punto de vista docente, lo más conveniente es intentar reducir la ansiedad y dudas de los/as estudiantes, tratando de crear una atmósfera calma, con la participación de los presentes y haciéndoles saber qué se espera de ellos y lo que ellos pueden esperar del curso.

El/La estudiante  en el primer día de clase tiene en mente muchas preguntas: ¿será este el curso que espero?, ¿el/la docente tendrá la competencia adecuada para el nivel universitario?, ¿cómo será el sistema de evaluación?, ¿hay actividades no presenciales?, etc. Es muy importante que el/la docente, desde la primera clase, cubra estas expectativas con la suficiente información y escuche todas las contribuciones y opiniones que desde el grupo vayan surgiendo, explicando claramente qué tipo de actividades se realizarán (clases teóricas prácticas, debates, trabajos en pares o grupos, etc.) y cómo será la evaluación del curso.

Es muy importante aclarar desde el inicio del curso, especialmente para los/as estudiantes que ingresan al nivel terciario por primera vez y tienen la idea equivocada que este nivel es la “continuación de Secundaria”, que los cursos están diseñados para que los temas, conceptos e ideas se aborden de una manera profunda y crítica, incluyendo los casos prácticos, a fin de poder extender la base de conocimientos personal y como futuros profesionales.

Los procesos de evaluación, por lo tanto, estarán dirigidos a estas destrezas y requieren que los/as estudiantes analicen críticamente, discutan y exploren temas utilizando literatura y evidencia para respaldar y ampliar sus argumentos, prácticas e ideas. 

Los trabajos de investigación, si son parte del curso, se deberán explicar con claridad  en lo referido al procedimiento y el uso inadecuado del "corte y pega" de Internet, o plagio estudiantil. 

Si se considera conveniente, según la asignatura, se puede presentar una breve prueba de diagnóstico, explicando que no será calificada pero resultará importante para obtener información sobre el dominio de ciertos temas y conceptos y así identificar las áreas que deberían repasarse en las primeras clases.

 

¿Qué CONVIENE y que NO CONVIENE hacer, durante la primera y las siguientes clases?

CONVIENE…

  • Saludar a los/as estudiantes al inicio y al finalizar la clase, comenzar y terminar en hora y alentar a los integrantes del grupo a que se hagan preguntas y dar oportunidad a que se expresen.
  • Dar respuesta a las posibles preguntas sobre el tipo de curso que se va a dictar, qué trabajo académico se requiere, cómo será la evaluación y los puntos principales del programa.
  • Informar sobre cómo será una clase tipo y si se solicitarán trabajos fuera del salón de clase.
  • Dejar en claro que el/la docente valora todos los comentarios y los puntos de vista diferentes, alentando a que todos puedan intervenir oralmente y participar en las discusiones o debates de clase.
  • Intervenir rápidamente si un/a estudiante realiza un comentario fuera de lugar, aún en broma, explicando que puede tener un sentido ofensivo o discriminatorio y eso no se acepta en un nivel terciario.

 

NO CONVIENE…

  • Tratar de “proteger” a algunos/as estudiantes, con una actitud demasiado considerada o menos exigente, por ejemplo, por tratarse de estudiantes de otra raza, género, edad, discapacitados, etc. El resto del grupo siempre detecta un trato preferencial. Es importante tratar a cada estudiante como un individuo, respetándolo por lo que cada persona es.
  • Asumir que todos los/as estudiantes reconocerán las referencias históricas, culturales, literarias, etc., que son familiares a los docentes. Hay chistes o comentarios con segunda intención,  que muchos estudiantes no entienden.
  • Hablar demasiado de temas personales durante el desarrollo de una clase. A la gente no le importa.

 

DESPUÉS DEL PRIMER DÍA DE CLASE

Durante el desarrollo del curso, es importante tener en cuenta las siguientes sugerencias prácticas:

  • Determinar el nivel de conocimientos requerido para la aprobación del curso y dar a los/as estudiantes una indicación de su nivel personal, con respecto a lo esperado.
  • En base a lo anterior, identificar – lo antes posible – a los/as estudiantes que puedan tener dificultades para seguir el curso.
  • Realizar preguntas para detectar si el grupo está al nivel de lo esperado, o se está quedando atrás. No preguntar simplemente si entienden el material presentado, sino realizar preguntas que requieran demostrar el entendimiento, concentrándose en conceptos claves, ideas complejas, haciendo que los/as estudiantes den definiciones, hagan asociaciones y apliquen ideas.
  • Antes de finalizar una clase, o semanalmente, pedir al grupo que responda brevemente y anónimamente por escrito: “¿qué es lo más significativo que aprendieron?. O pedirles que escriban los conceptos o ideas claves, después de la presentación de un tema. Es una manera de evaluar si están asimilando lo que se presenta en clase.
  • Antes de finalizar una clase, pedir a algunos/as estudiantes que resuman las ideas principales de lo presentado ese día.
  • En el caso de estudiantes que realizan una prueba o trabajo asignado que no está a la altura de lo esperado, escribir en la prueba, por ejemplo: “tengo algunos consejos para mejorar, espero que me contactes.”
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Conoce al autor

Hugo Valanzano Falero

Docente universitario. Licenciado en Biblioteconomía. Docente de Inglés Técnico. Postgrado en docencia universitaria.

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