¿Por qué hace falta una ética en investigación?

El hecho investigativo es, ante todo, un hecho social. Es decir, no hay investigación de ninguna disciplina que suceda deslindada de un contexto particular. Este dato no es menor si se tiene en cuenta que en las últimas décadas, con la aparición de la Bioética y otras disciplinas afines (en especial las epistemologías nuevas), se ha empezado un proceso de revisión del pasado en torno a lo ya hecho en términos de ciencia.

El foco ha sido puesto en evidenciar que toda investigación guarda una relación con su contexto de producción. Esto, que a simple vista puede parecer obvio, no lo fue así durante el período llamado Positivismo, en el marco de la Modernidad. La razón (entendida como absoluto) era la base fundamental del proceso de investigación. De aquí el llamado "Método Científico" cuyo propósito era la garantía de objetividad, con aspiraciones de llegar a "la verdad" que conformaría un progreso acumulativo de conocimientos tendientes hacia la mejora de la vida del ser humano (si bien es cierto que hoy día la noción de absoluto carece de asidero, la ciencia continúa buscando que sus resultados sean lo más verdaderos posibles).

Este giro epistemológico ha dado como resultado la creación de nuevas disciplinas cuyo propósito es revisar y observar los procesos de producción de conocimiento científico. No con ánimos de desacreditar al discurso científico, sino con vistas a garantizar la ausencia de sesgos de diversa naturaleza que pudieran estarse cometiendo.

En este marco la Ética juega un papel primordial, dado que es una disciplina capaz de conformar un conjunto de enunciados que regulen la producción de conocimiento científico para que éste no violente de ninguna manera derechos reconocidos por organismos internacionales.

¿Por qué, entonces, una ética en la investigación? La respuesta puede definirse por contraste. Durante principios y mediados del Siglo XX, en especial en el marco de las guerras mundiales y los períodos de posguerra, se desarrollaron enorme cantidad de investigaciones en áreas como biología, tecnología, armamentística, medicina, etc. No obstante, dichas investigaciones y sus avances sucedieron a costa de violaciones a derechos humanos, llegando hasta casos de mutilaciones, violaciones y muertes, sin contar el enorme daño hecho al medio ambiente con los ensayos de tecnología nuclear.

Estas experiencias (que no por no-éticas han dejado de ser un verdadero avance en términos científicos y redundado en beneficios enormes) han colocado al hombre frente a un gran cuestionamiento ¿Cuál es el límite?

Esta pregunta, sumamente compleja, ha sido analizada desde múltiples perspectivas, y el consenso final ha privilegiado los derechos definidos como humanos (e incluso de animales, aunque esa es otra historia) por sobre la velocidad y complejidad del avance científico. Es decir, se puede sacrificar tiempo si en ese sacrificio se preserva lo propiamente humano.

Es en función de esta decisión que la Ética se ha tornado primordial en términos de investigación: Toda investigación que desee tener algún tipo de validez tanto nacional como internacional debe someterse a las leyes éticas que correspondan al caso. ¿El propósito? Evitar excesos, injusticias, o vejaciones en nombre de la ciencia.

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