Ética y moral

Antes que nada es pertinente aclarar que las nociones de ética y moral son analíticas. Con esto se quiere especificar el hecho de que en el día a día no hay una división real ni tangible entre ambos, puesto que son conceptos que se relacionan de manera muy compleja con la vida social y cultural. No obstante, hay diferencias sustanciales que permiten perfilar a cada uno como un dominio del conocimiento independiente.

Como habíamos dicho antes, la ética es una disciplina de la filosofía. Esto conlleva que tenga una metodología completa (objeto de estudio, método de acercamiento, sistema de axiomas) que se abre en una infinitud de asuntos en torno al comportamiento del hombre, en un delicado equilibrio entre el ser real y el ser ideal. Por otro lado, la moral no es en si una disciplina ni una axiología, sino un conjunto de normas y costumbres construídas a posteriori de la realización de la vida en sociedad. Es decir, son los principios y valores que regulan el comportamiento de individuos en una sociedad pero en forma práctica.

Para aclarar la diferencia, es pertinente observar como la Ética sirve como base para la constitución de las Leyes de una sociedad. En tanto la moral regula a partir de la costumbre y los usos, pero no necesariamente las normas morales tienen un correlato en la ley. Dicho de manera implicativa: toda ley está basada en una Ética, pero no todo enunciado moral tiene reflejo legal.

De los principios anteriores se desprende que la Ética es inmutable en el corto plazo temporal, puesto que su regulación legal y el diálogo entre ambas se adapta a tiempos que son lentos. Por otro lado la Moral puede sufrir modificaciones y cambios generacionales, como ha sufrido, por ejemplo, la sexualidad en las dos últimas décadas. 

Pese a estas diferencias, hay un diálogo constante entre ambas en el seno de la sociedad, y con un nivel de implicación mutua tan grande que a veces cuesta ver en qué plano algo se está debatiendo. Por ejemplo: la ley (derivada de la ética) propone como edad de consentimiento para la relación sexual los 18 (dieciocho) años. No obstante, la moral no condena la iniciación sexual en una edad más temprana. A su vez, la moral condena de manera taxativa las relaciones entre parientes (incesto), pero no encontramos una figura legal (ética) que ponga pena de alguna naturaleza a, por ejemplo, dos hermanos que opten por mantener relaciones sexuales.

Este es solo un ejemplo evidente, pero el lector que ponga a cuestionarse sobre los asuntos de interés público que suelen suscitar polémica, notará que hay una enorme cantidad de enunciados en torno a la ética y la moral.

Específicamente en este curso nos interesa la Ética en torno a la Investigación en Educación por que proveerá un marco concreto en torno a las prácticas que el investigador puede o no desarrollar y como hacerlo de la manera más correcta posible (adecuándose a la deontología correspondiente).

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