La ecoeducación y la inteligencia ecológica

La ecoeducación pretende promover un tipo de aprendizaje que involucre lo emocional, lo social y el espíritu crítico. Esta teoría fue ideada por psicólogo estadounidense Daniel Goleman.

Disponer de un recurso tan valioso como una huerta en un entorno escolar, favorece enormemente a la “Ecoeducación”, veamos por qué.

Integrar y trabajar en la escuela diferentes tipos de “inteligencias” conlleva multitud de beneficios tanto al propio individuo como a la sociedad. Se halla una disminución en los problemas de comportamiento y además hay una mejora en los resultados académicos; así mismo, se desarrollan valores como la empatía.

 

¿Por qué trabajar valores ecológicos en los contextos educativos?

Los seres humanos cada vez somos más numerosos en el planeta, y debido a nuestro estilo de vida en occidente estamos al borde de la escasez de recursos tales como el agua potable. A pesar de este uso irresponsable, el ser humano también es capaz de comportarse de una manera ética y respetuosa. Si transmitimos unos valores a través del desarrollo de las inteligencias emocional, social y ecológica podemos vivir en un mundo más sostenible y justo, gracias a que los y las habitantes del planeta tengamos comportamientos más respetuosos.

Plantar

 

La practica de la ecoeducación tienes dos dimensiones:

  • Por un lado encontramos el área afectiva o emocional, donde se desarrolla por ejemplo la empatía.
  • Por otro lado encontramos el área cognitiva, que consiste en adquirir las destrezas para comprender el funcionamiento de la naturaleza.

 

Según Howard Gardner, existen nueve tipos de inteligencias, las cuales deberían trabajarse interrelacionadas en la escuela y en cualquier contexto pedagógico, como es el caso de una huerta educativa.

Los nueve tipos de inteligencia son: corporal, cinestésica, interpersonal, lingüística, lógica-matemática, intrapersonal, espacial, musical y la ecológica.

 

Vamos a centrarnos en la inteligencia ecológica, y nos vamos a preguntar:

¿en qué consiste este tipo de inteligencia y por qué desarrollarla?

La inteligencia ecológica consiste en la habilidad para ver, empatizar y preocuparse por otros puntos de vista.

El cerebro no sabe nada del mundo moderno, tiene que aprender a medir el impacto que tiene en el entorno y en nosotros mismos los productos que estamos usando, como por ejemplo cualquier producto cosmético. Goleman, pone como ejemplo un supermercado de EEUU, el cual va a incluir además del precio de los artículos, un número que indica el índice de toxicidad. De este modo va a haber un cambio en los productores, pues algunos productos bajaran sus indices de ventas por lo que tendrán que modificar sus componentes para que dichos productos vuelvan a ser competitivos.

Según Goleman, la responsabilidad es del consumidor, pues él es quien decide qué comprar, pero la ciencia debe apoyarnos y ofrecernos esa información.

Supermercado

 

Existen experiencias de escuelas donde, a través de una pedagogía guiada por las inteligencias social, ecológica y emocional, se han promovido estilos de vida más sostenibles a partir de iniciativas como huertos escolares o la preservación de hábitats.

La inteligencia ecológica tiene una característica muy peculiar, y es que no puede ser considerada desde un punto de vista individualista, sino que debe mirarse desde una óptica grupal:

Solos no podemos”.

Encontramos gran cantidad de herramientas educativas para trabajar la operatividad del pensamiento sistémico.

 

En la siguiente lección vamos a poder conocer diversas prácticas educativas relacionadas con la educación ecológica.

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