Inteligencia ecológica

Con la educación ambiental se pretende promover un tipo de aprendizaje que involucre lo emocional, lo social y el espíritu crítico. Integrar y trabajar diferentes tipos de “inteligencias” conlleva multitud de beneficios al alumnado.

Inteligencias

 

Trabajar valores ecológicos es necesario, pues el estilo de vida que actualmente llevamos a cabo supone un detrimento para el planeta, pero no hay que olvidar que el ser humano también es capaz de comportarse de una manera ética y respetuosa, por ello debemos apostar por programas que fomenten valores ambientales.

 

 

Gardner (1998) nos transmitió que existen ocho tipos de inteligencias que deberían trabajarse interrelacionadas entre sí:

1. Inteligencia corporal cinestésica

La inteligencia corporal cinestésica es la suficiencia para coordinar la mente y el cuerpo. Gracias a esta inteligencia somos capaces de llevar a cabo movimientos voluntarios, como puede ser el hecho de caminar.

 

2. Inteligencia interpersonal

Gracias a esta inteligencia podemos comprender los sentimientos de las personas que nos rodean, podemos entender sus acciones y diferentes puntos de vista.

Este tipo de inteligencia comprende a su vez dos capacidades esenciales: la empatía y la habilidad para tener relaciones con otras personas tales como relaciones de pareja, de amistad, de trabajo, familiares, etc.

 

3. Inteligencia lingüística

La inteligencia lingüística nos ofrece la posibilidad de usar el lenguaje de una manera útil. La comunicación con las personas de nuestro entorno es una capacidad imprescindible para el ser humano.

Comunicación

 

 

4. Inteligencia lógica-matemática

Este tipo de inteligencia nos permite resolver problemas complejos y abstractos, donde la numeración juega un papel protagonista. Nos permite discernir sobre las mejores opciones para solucionar cuestiones relacionadas con el razonamiento numérico.

 

5. Inteligencia intrapersonal

Este tipo de inteligencia se relaciona con el conocimiento que tenemos sobre nuestra propia persona en cuanto a sentimientos y autocomprensión se refiere.

 

6. Inteligencia espacial

Poder discernir tamaños, colores, forma, volúmenes, etc... son tareas propias de la inteligencia espacial, así como poder recordar y reproducir elementos almacenados en nuestra memoria.

 

7. Inteligencia musical

Con la inteligencia musical somos capaces de expresarnos a través del canto o de diferentes instrumentos musicales.

También incluye la capacidad para disfrutar con la música, para sentir diversas emociones a través de ella, de componer piezas y de interpretarlas.

 

8. Inteligencia ecológica

La inteligencia ecológica consiste en la habilidad para ver, empatizar y preocuparse por otros puntos de vista.

La inteligencia ecológica nos ofrece la capacidad de comprender las relaciones que existen en un ecosistema, por ejemplo entre la hierba, los herbívoros y los carnívoros.

Ecosistema

 

Según Goleman (2013), si transmitimos unos valores a través del desarrollo de las inteligencias emocional, social y ecológica podríamos vivir en un mundo más sostenible y justo, gracias a que los y las habitantes del planeta tendríamos comportamientos más respetuosos.

Goleman opina que la inteligencia ecológica puede ser una herramienta para mejorar nuestro comportamiento con el medio ambiente. Para ello, cada uno de nosotros debemos hacernos conscientes de que formamos parte del planeta Tierra y de los ecosistemas en los que habitamos, es decir, no somos elementos externos y nuestros comportamientos tienen consecuencias directas sobre nuestro entorno inmediato y sobre el entorno más lejano.

El concepto de “transparencia radical” es un concepto que abarca a su vez otras dos ideas clave:

  • Entre el consumidor y el productor debe haber una comunicación bidireccional.
  • El etiquetado de los productos en venta no debe ser confuso, evitando terminología del tipo E-155.

Etiquetado

 

Si os interesa conocer más a fondo la denominada “inteligencia ecológica” os recomiendo el siguiente vídeo, una entrevista al psicólogo Daniel Goleman para favorecer una ciudadanía más concienciada.

Cambiar el cerebro para cambiar el mundo

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