Perspectivas de futuro

El futuro de las energías renovables puede decirse que es incierto por varios motivos:

1. En multitud de casos dependen de una fuente de energía aleatoria: el viento puede soplar o no (y a una velocidad u otra), las nubes pueden tapar el sol, la sequía puede hacer desaparecer algunos saltos de agua durante meses, etc.

2. No pueden instalarse en cualquier parte: necesitan de un viento constante y no turbulento, o de muchas horas de insolación, o de embalses, o de calor geotérmico suficiente, etc.

3. Existe una heterogeneidad importante de fuentes y tecnologías: aunque algunas parecen tener buena proyección existen otras que en la actualidad son excesivamente dependientes de ayudas gubernamentales para ser viables, y esto hace que en tiempos de crisis como los actuales se vean frenadas en su desarrollo.

4. Muchas veces necesitan de una fuerte inversión inicial: la obra civil necesaria para construir una torre termosolar o una presa, el elevado coste de aerogeneradores y placas fotovoltaicas, y la complejidad para llevar la red eléctrica desde los centros de consumo a las zonas apartadas donde suelen ubicarse, hacen que muchos proyectos se abandonen por ser inviables económicamente hablando.

5. Aún transmiten inseguridad a la opinión pública: en muchos lugares los ciudadanos han tenido malas experiencias con las energías renovables, ya sea porque el recurso energético no es suficientemente abundante en esos sitios, porque se han puesto en marcha instalaciones defectuosas o de baja calidad o, simplemente, por una desconfianza basada en la comparación con la disponibilidad permanente de los combustibles fósiles (por el momento), existen corrientes de opinión que se posicionan en contra del empleo de estas tecnologías y otras, más numerosas, que pese a estar a favor a nivel de encuestas luego no se deciden al cambio.

Por este motivo, como ya se ha indicado anteriormente, la hibridación de energías renovables con fósiles puede ser un buen puente hacia un futuro 100% renovable. Actualmente muchas centrales termosolares funcionan con el aporte energético de un combustible fósil (como el gas natural) que tiende a ser sustituido por otro de origen renovable (como la biomasa sólida).

El otro gran caballo de batalla es el almacenamiento energético, la falta de disponibilidad constante de muchas fuentes de energía renovable precisa de un buen sistema de reserva, y a este fin se han dedicado muchos esfuerzos en los últimos años. Un ejemplo claro es el uso de la energía eólica para producir la electrolisis del agua (rotura de la molécula de H2O en hidrógeno, por un lado, y oxígeno, por otro). Con esta reacción se consigue almacenar el hidrógeno que luego puede emplearse para alimentar una pila de combustible o para su combustión en un motor de explosión con oxígeno.

 

renovables



Por estos motivos, el fin último de la investigación debe ser conseguir que las plantas energéticas alimentadas con fuentes renovables sean programables y autónomas. Pero la I+D del sector energético renovable no se mueve únicamente en este sentido, véanse a continuación una serie de propuestas para las diferentes fuentes energéticas:

1. Energía eólica: se está investigando bastante para llevar la energía eólica marina (offshore) más allá de la plataforma continental, mediante el uso de soportes flotantes. También se están desarrollando numerosos prototipos de aerogeneradores para mejorar su fiabilidad, durabilidad y resistencia, así como para aumentar su potencia y eficiencia y disminuir el time to market (tiempo que transcurre desde la aparición de la innovación a su comercialización).

2. Energía solar termoeléctrica: quizás se trate de la fuente energética que más campo de desarrollo tenga por delante en el corto plazo, no en vano numerosos estudios apuntan a que va a conseguir posicionarse en segundo lugar (tras la eólica) en la clasificación de las energías renovables (en cuanto a potencia instalada). Además de los avances en hibridación y almacenamiento, el resto de innovaciones se están produciendo en el campo de la modularidad y la refrigeración, por eso se está avanzando en el disco parabólico con motor Stirling (que además de funcionar como un equipo autónomo no necesita agua para refrigerarse), también encaminadas a ocupar el menor espacio posible y a reducir los costes (campo en el que destacan los concentradores lineales de Fresnel).

3. Energía solar fotovoltaica: los avances en este sentido, se basan en las alternativas tecnológicas a las células de silicio actuales. Así, se han comenzado a fabricar películas finas y flexibles (lo que posibilita su instalación en aviones, automóviles y otros transportes, y en cualquier superficie irregular), que tienen un coste de fabricación mucho más económico (lo que permitirá su colocación sobre grandes superficies como las cubiertas de las naves industriales o los tejados de las viviendas) y rendimientos aceptables con un amplio margen de mejora. Las tecnologías con las que se está experimentando más en la actualidad son la del Cobre-Indio-Selenio (CIS) y Cobre-Indio-Galio-Diselenido (CIGS).

Igualmente se están desarrollando las llamadas “células orgánicas”, que tienen grandes aplicaciones en la industria plástica, y las “dye-sensitized solar cells” (células solares del tipo sensibilizado por tinte), sobre las que incluso se puede aplicar cualquier tipo de color e incluso hacerlas translucidas (permitiría sustituir las ventanas de muchas fachadas).

4. Energía de la biomasa: el futuro de esta fuente de energía viene marcado por el descubrimiento de nuevos “cultivos energéticos”, que produzcan la mayor cantidad de masa vegetal en el menor tiempo posible (como es el caso de la Paulownia, una especie arbórea, rebrotadora y capaz de crecer varios metros por año); por poder utilizar los desechos generados en los procesos de tratamiento de la biomasa para fines energéticos en sustitución de combustibles líquidos (como las breas resultantes de la pirólisis); o la posibilidad de obtener combustibles de microorganismos, como es el caso de las microalgas, pertenecientes al grupo de biocombustibles de segunda generación (cuya materia prima no se utiliza para alimentación), y que son capaces de duplicar su número en un par de horas, así pueden ser recolectadas y convertidas en biodiesel en muy poco tiempo.

5. Energía del mar: se trata de una fuente de energía que alberga multitud de fuentes en realidad (la energía de las olas, de las mareas, de las corrientes…), sobre la que aún se tiene un gran desconocimiento y está claro que en los próximos años energías como la undimotriz o la térmica oceánica (que han sido suficientemente tratadas en su tema correspondiente) tienen grandes posibilidades de desarrollo comercial.

Otras energías como la solar térmica de baja temperatura o la hidroeléctrica ya gozan de cierta madurez en la actualidad, aunque esto no es óbice para el avance de nuevos sistemas para aprovecharlas mejor. Tampoco es posible predecir como evolucionarán otras fuentes energéticas minoritarias, lo que si está claro es que el futuro de las renovables pasa por la inversión en I+D, la apuesta decidida de los gobiernos en su desarrollo y la concienciación ciudadana, sólo sobre estas bases se podrá alcanzar un futuro 100% renovable.

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