En el top ten del personal branding: autenticidad y diferencia II

Y hemos dejado esta característica para otra lección aparte:

  1. Son personas auténticas.

La Real Academia de la Lengua, en una de sus acepciones, entiende por persona auténtica a una persona honrada “fiel a sus orígenes y convicciones”.

Podríamos entrar aquí a valorar si con la autenticidad nacemos o si la autenticidad es algo que también se adquiere.

Sin embargo, lo que nos sirve de este concepto es entenderlo como aquello que tienen las personas que “se siguen la corriente”, que hacen caso de sus pasiones, de lo que les mueve y ponen en práctica aquello que les sale y les apasiona. No estamos entrando en este concepto de autenticidad en un concepto moral sobre si son buenas o malas personas; sino que nos referimos a “la verdad de lo que somos”.

La autenticidad es en parte el gran punto que nos dará credibilidad, ya que las personas que siguen aquello que sienten que son transmiten con mayor fuerza y coherencia lo que desean. Podemos ver de entrada, según la forma y el entusiasmo con el que habla una persona de su trabajo, si lo hace por obligación o porque es un tema que le apasiona.

El publicista Juan Carlos Ortiz también decía: “No sorprender por sorprender. Tiene que ser una sorpresa creíble y humana. Porque tú puedes sorprender por cosas absurdas o cosas que no tienen ningún valor de credibilidad, y en nuestro negocio en el fondo se tiene que tener sorpresa pero para que la gente crea en algo, no para que la gente te rechace".

 

A veces nuestra pasión y autenticidad constituyen el “factor sorpresa”.

 
Conoce al autor

Mar Gallego Espejito

Licenciada en Periodismo | Máster en Género, Identidad y Ciudadanía

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