Lo que dicen los autores clásicos VII

En esta lección vamos a ver un texto de Heródoto sobre el valor de los espartanos y su obligación de cumplir con la ley.

"[A Jerjes] Y, respecto a su número, no preguntes cuántos deben ser para poder adoptar semejante actitud; pues, si se da la circunstancia de que son mil quienes integran su ejército, esos mil lucharán contra ti, y lo mismo harán tanto si son menos como si son más. [...][Habla Jerjes] ¿qué mil hombres lucharán contra un ejército tan poderoso como éste? Vamos a ver, dime: tú mismo, según cuentas, has sido rey de estos individuos. ¿Estarías dispuesto, por lo tanto, a medirte sin dilación alguna contra diez hombres? [...] ¿Cómo podrían oponerse a un ejército tan poderoso como este mil, diez mil o incluso cincuenta mil hombres, si todos ellos gozan de la misma libertad y no están a las órdenes de una sola persona? Pues, suponiendo que los lacedemonios sean cinco mil, es indudable que somos más de mil contra cada uno

 [A Jerjes][...] puesto que me obligaste a decir la verdad y nada más que la verdad, así lo he hecho sobre el talante de los espartiatas [...] Yo no pretendo ser capaz de medirme con diez hombres, ni tan siquiera con dos, y, si de mí dependiera, no desearía batirme ni con uno solo. Más, si me fuese imperioso o me impulsara a hacerlo un objetivo que mereciera la pena, con quien más gustosamente me batiría sería, sobre todo, con uno de esos sujetos [persas] que aseguran valer por tres griegos cada uno. Lo mismo ocurre con los lacedemonios: en combates singulares no son inferiores a nadie, mientras que, en compacta formación, son los mejores guerreros de la tierra. Pues pese a ser libres, no son libres del todo, ya que rige sus destinos un supremo dueño, la ley, a la que, en su fuero interno, temen mucho más, incluso, de lo que tus súbditos te temen a ti. De hecho, cumplen todos sus mandatos, y siempre manda lo mismo: no les permite huir del campo de batalla ante ningún contingente enemigo, sino que deben permanecer en sus puestos para vencer o morir" Heródoto, Historia, VII, 103-104

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Conoce al autor

Verónica Ayelo Henares

Licenciada en Filología Clásica. Autodidacta y experta en el mundo antiguo

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