Conquista Romana de la Península Ibérica: Interior Peninsular. Guerras Celtíberas

2ª etapa. Conquista del interior peninsular (205 a.C.-133 a.C.):

Guerras Celtibéricas o Celtíberas (153 a.C.-133 a.C.):

Antes de nada, indicar que algunos historiadores dividen las Guerras Celtibéricas en tres, si bien, nosotros omitiremos esta división y la presentaremos como un único bloque para una mayor facilidad. En todo caso, decir que la 1ª Guerra Celtíbera comprendería la parte en la que indicamos el intento de evitar las incursiones primeras de los celtíberos, la sería la ocasionada por la muralla de Segeda, y la el asedio y resistencia de Numancia. Como dijimos anteriormente, hacemos esto debido a que la 2ª y 3ª coincide en el tiempo en alguna de sus partes, por lo que entendemos que simplificando haremos el tema más comprensible.

 

Comencemos con la explicación:

Romanos y celtíberos venían con diversas hostilidades derivadas de la intención por parte de los primeros de evitar cualquier incursión o anexión territorial de los segundos. En Segeda se comienza a reconstruir por el año 154 a.C. la muralla de la ciudad, algo que según los acuerdos entre los habitantes de la ciudad y los romanos (establecidos en el 179 a.C.) estaba prohibido... además de que debían pagar ciertos tributos. Los habitantes de Segeda expresan que no es una reconstrucción, sino una ampliación, pero no hay acuerdo. Es en este momento cuando Roma decide hacer valer su autoridad y manda un ejército hacia la ciudad, algo que hace que los habitantes de la misma la abandonen, aunque no sin antes organizarse y luchar con su ejército contra los romanos. De nada sirve esta lucha, y los habitantes de Segeda se refugian en Numancia.

Poco a poco van cayendo ciudades y poblados, algunos de manera pacífica, otros por las armas.

Tras varios acuerdos, desacuerdos y disputas en el Senado romano, en el 134 a.C. se decide enviar un ejército que aplaste Numancia y todo lo que tenga que ver con ella, pues desde mediados de siglo se estaba tratando de someter sin ningún éxito.

Se envió un ejército de casi 60.000 hombres, que cercaron la ciudad y cortaron cualquier vía de comunicación con otros pueblos. Esto hizo que no llegaran víveres y la situación fuese cada vez más insostenible, lo que provocó un tanteo por parte de los numantinos para saber las posibles condiciones de una rendición. Este tanteo no obtuvo respuesta por parte romana, acabando con Numancia por el hambre y el suicidio de sus habitantes, si bien es cierto que algunos supervivientes fueron esclavizados.

A partir de aquí, devastación y pobreza serán las características generales de la zona.

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