Estereotipos discriminatorios por razón de género 1

Los estereotipos sexistas o de género son “el resultado de los procesos de categorización, donde se identifican dos grupos sociales, de hombres y mujeres, con una atribución estereotipada de sus características” (García & Leva, 2008, p.21).

El sexismo suele atribuir actitudes sociales más reconocidas y, por tanto, positivas a hombres. Como contraposición, consideran a las mujeres de forma inferior o ante acciones que no tienen un reconocimiento social siendo estereotipadas de forma desfavorable sin ser consideradas sujetas autónomas ni ciudadanas en igualdad de condiciones. 

A grandes rasgos, podemos decir que el imaginario que el lenguaje potencia sobre las mujeres poco tiene que ver con su valía personal ni con todos aquellos campos que tienen, a posteriori, un reconocimiento real sobre las personas y sobre su aportación al conocimiento o al progreso; por ejemplo, quedan totalmente invisibilizadas en todo lo relativo a la ciencia o lo estrictamente profesional.

Evidentemente, los pasos dados hacia delante en este sentido han hecho que, de alguna forma, la situación con respecto a estos estereotipos gracias a numerosas esfuerzos y campañas se haya visto modificada.

No obstante, todavía queda mucho camino por recorrer. 

Diariamente, usamos numerosos estereotipos sexistas. El Observatorio de la imagen de las mujeres  define varias pautas por las que identificar cuándo estamos siendo sexistas.

Aquí destacaremos algunas y otras que debemos tener presente:

  • Frivolizar o justificar la violencia contras las mujeres.
  • Situarlas en lugares de subordinación, como menores de edad o como personas con menores capacidades.
  • Hacer un tratamiento vejatorio sobre las actividades profesionales de las mujeres o nombrarlas siempre con relación a la maternidad, sus papeles como esposas, etc. Al contrario (en lo referente a los hombres), su paternidad o su papel como esposos nunca salen  a la luz.
  • Utilizar la imagen de las mujeres o los discursos en torno a ellas reduciendo su presencia a un objeto sexual o a su cuerpo siempre bajo los deseos y mandatos masculinos.
  • Promocionar un modelo de belleza femenino basado en la eterna juventud sin reconocer las otras edades de las mujeres. Hacer entender que las mujeres mayores ya no sirven mientras que los hombres ganan atractivo con los años. Detrás de estas ideas, existen estereotipos totalmente discriminatorios que limitan la calidad de vida de las mujeres cuando llegan a determinadas edades.

Seguimos nombrando más estereotipos en el siguiente tema.

Conoce al autor

Mar Gallego Espejito

Licenciada en Periodismo | Máster en Género, Identidad y Ciudadanía

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