Retrospectiva histórica

Para comenzar a explicar los conceptos que son necesarios para este curso hemos de volver la vista atrás. Echar un vistazo a la historia nos servirá para comprender cómo hemos llegado hasta aquí.

De manera sencilla y dando unas pinceladas enfocaremos diferentes momentos de la historia y distintos lugares.

Para comprender la realidad laboral actual, quizás la división más didáctica es el antes y después de la industrialización, la llegada de la modernización. Con la aparición del trabajo asalariado se genera una división de espacios por razón de género muy marcada.

Espacios trabajo

Espacios de trabajo

 

La fuerza de trabajo no está a disposición del grupo familiar, sino de la industria que la cambia por un salario. Esto produjo un cambio significativo en los hogares.

La producción orientada al mercado se está separando de la producción doméstica destinada a autoconsumo familiar, proceso que se consolidará posteriormente con la implantación generalizada del capitalismo”.(Carrasco 2006, 4)

 

Entre finales del siglo XVIII y principios del XIX se gestan las bases de la división del trabajo que tenemos hoy, que son definitorias del mundo occidental, y que se globalizan.

Este tipo de división y visión se exporta a todas aquellas colonias que tenía occidente. El pensamiento científico occidental se naturaliza, constituyéndose la sociedad liberal industrial como el orden social al que todas las personas y países deberían aspirar. 

En la actualidad se han dado muchos análisis en torno a esto. Para ello podéis consultar: 

  • Langer, Eduardo (comp.) (2000). La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. CLACSO.
  • Malo, Marta y Mezzadra Sandro (comp.) (2008). Estudios Poscoloniales, ensayos fundamentales. Traficantes de Sueños.
  • Lugones, María (2008). Colonialidad y género. Revista Tabula Rasa, Colombia No. 9, 73-101.

Así, aunque las mujeres hayan participado siempre de diferentes trabajos en las sociedades, la separación de la esfera productiva (producción fuera del hogar) y reproductiva (trabajo para el sostenimiento de las personas que producen, que en definitiva es también productiva), ha tenido consecuencias que persisten hasta nuestros días.

El término trabajo reproductivo se refiere al trabajo doméstico, al de los cuidados y el transporte realizado en o para los hogares que genera bienes y servicios para el consumo de sus miembros. Es un trabajo necesario pero no valorado social y económicamente, que no es fuente de estatus ni de ingresos y que no resulta fácil de ponderar por la simultaneidad de tareas que conlleva. Es un trabajo realizado fuera del mercado y a quien lo realiza no se le considera una persona activa.

Cuando nos referimos al trabajo productivo, nos estamos refiriendo al trabajo remunerado, es decir al mercado laboral, y en este caso la medición de los tiempos se ha hecho teniendo en cuenta la dedicación a esta modalidad de trabajo y el tiempo medio empleado en el transporte para acceder al él. (Pérez-Fuentes 2000,190)

Muchos trabajos de investigación han puesto en evidencia la participación de las mujeres en ambas esferas, siendo esa participación clave para la economía familiar y social.

Aunque, también encontramos argumentaciones que se remontan a mitos de mujeres recolectoras y hombres cazadores para justificar la tendencia a encuadrar a las mujeres en unos espacios y a los hombres en otros.

En 1979, Sally Linton publicó un trabajo relevante titulado “La mujer recolectora: el sesgo masculino de la Antropología”. En él ponía en evidencia las deficiencias en los estudios realizados sobre diferentes organizaciones sociales. Las mujeres también participaban de otros trabajos, también se ocupaban de la caza y otras actividades, además del trabajo en el ámbito doméstico.

Más información sobre recolectoras/cazadores aquí.

 

De la misma manera, durante la Edad Media las mujeres también estaban desarrollando todo tipo de trabajos. Los estudios feministas, los estudios de las mujeres y estudios de género han hecho una gran labor de análisis, recuperación y recopilación que arroja información sobre las vidas de las mujeres en la esfera laboral.

La participación de las mujeres en las tareas agrícolas y ganaderas, así como en talleres artesanales, entre otras ocupaciones, eran una realidad y lo sigue siendo hoy día.

Las sociedades industriales llegaron y el trabajo en la industria tuvo consecuencias diferentes para mujeres y hombres.

El 8 de marzo de 1857 las obreras de la fábrica textil de New York hicieron huelga para demandar una jornada laboral y unos salarios más justos. En 1908 otra huelga de obreras, también en New York tuvo como consecuencia enfrentamiento fuerte con la policía con la consecuencia de varias muertes. Además, el dueño de la fábrica le prendió fuego con las mujeres que quedaban dentro (aunque en relación a este hecho encontramos diferentes versiones). El 8 marzo quedó así como Día Internacional de las Mujeres, día en el que se reivindica las desigualdades que siguen existiendo. En este 2017, se convocó un paro internacional. Podéis leer más al respecto en nuestro Blog de Expertas: Feminismos y géneros.

 

Con la llegada de los trabajos asalariados y la legislación en dicho ámbito se puede ver que las estructuras patriarcales existentes en la sociedad se plasmaban perfectamente en la esfera laboral. Así por ejemplo, era normal que las mujeres necesitaran el permiso de sus maridos para trabajar. Además, compatibilizar la crianza con el trabajo en la fábrica y en casa era tarea difícil, por la división de los espacios.

Se constituye, por tanto, un nuevo escenario donde la tareas productivas y reproductivas en otros momentos claramente interconectadas, se separan.

Se crea un modelo que se sostiene sobre un sistema de género jerárquico y desigual, mujeres/ hombres. Una separación de lo público y lo privado, del trabajo-empleo (asalariado) y del trabajo en el hogar (no asalariado). Se instaura una individualización de los recursos y de la economía. 

Aunque aquí lo expongamos de forma sencilla, cada contexto tenía diferentes implicaciones, pues dependía mucho de la clase social y recursos, de si la vida se desarrollaba en un espacio rural o urbano, entre otras.

Las reclamaciones de derechos de las mujeres en relación al trabajo asalariado son muy significativas cuando éstas se incorporan a la industria.

Por un lado, vemos que las mujeres se les sobreentiende la conexión natural con el hogar, con el cuidado. La posibilidad de ser madres las conecta directamente con los espacios privados y todo el trabajo que en ellos se realiza. Esto les toca a ellas. Trabajan en los hogares sin que ello se considere trabajo, desarrollando gran variedad de tareas que implican una cantidad importante de capacidades, energía y tiempo, que no se valoran.

Por otro lado, su incorporación al trabajo asalariado se da, en la mayoría de las ocasiones, con unas condiciones peores que las de los hombres. Ellas hacen los trabajos peor remunerados, no se las considera en igualdad de derechos y deberes con sus compañeros. En situaciones comparables, las mujeres son tratadas de maneras menos favorables que los hombres, hay una discriminación.

Amalgamando disciplinas que el hombre de letras suele atávicamente considerar más serias – más científicas – […] el trabajo es la aplicación de las fuerzas del hombre (físicas e intelectuales) a objetos exteriores con el fin de acerlos útiles a la satisfacción de necesidades. Esta definición enciclopédica se combina con la de dinero: una simple herramienta de intercambio siempre que sea aceptada por las partes contratantes, a la par que unidad contable y conservación de valor. Ambos significados se conjugan para incluir a las amas de casa en la esfera laboral.(Jiménez 2009, 23)

 

Como vemos en la cita, aunque las amas de casa están dentro de la esfera laboral, esto no ha sido considerado hasta hace pocos años. Y aunque hoy día encontramos estudios y estadísticas que ponen en evidencia la importancia del trabajo realizado dentro de los hogares, todavía no está muy asumido en el ámbito social.

Así por ejemplo, el gobierno de Perú, en 2016 ha emitido un informe sobre el trabajo no remunerado, donde se recogen número de horas y la estimación de su coste. Informe. 

Una de las cosas que dificulta la comprensión es la conexión del trabajo dentro del hogar con el amor. El amor a las hijas y los hijos, pareja, familia. Este supuesto amor que ha de profesarse en estos ámbitos hace que, abnegadamente, sea "normal" que las mujeres dediquen su tiempo a la comunidad, sin que haya reciprocidad por parte de la misma.

Esto está conectado con los roles y estereotipos de género, y la discriminación construida en relación a la igualdad/diferencia de géneros.

 

Como estas realidades laborales están más conectadas al mundo occidental, queremos dejar aquí algunos documentales de diferentes partes del mundo, donde se muestra algunos de los trabajos que realizan las mujeres:

Sahel, la frontera herida. New Atlantis.

Trabajadoras, historias de lucha alrededor del mundo por la igualdad de género en el trabajo. Producción: F. Pau i Solidaritat CCOO Catalunya, Ars Satèl·lit.

Las mujeres en el mercado laboral. FOMIN Member of IDB Group.

Aquí encontraréis diferentes visiones, enfoques, etc., para que cada cual haga una valoración crítica de los mismos.

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Conoce al autor

Ana Valero Rey

Experta en estudios de género y perspectiva feminista

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