Desigualdad salarial

La desigualdad salarial es un hecho que las mujeres vienen reivindicando desde que comenzaron a trabajar en la industria, además de atender las tareas del hogar y a las personas que en él se encontraban.

Se asumía que el trabajo de las mujeres valía menos. En ocasiones se justificaba con que ellas producían menos, que su fuerza de trabajo era menor debido a su condición femenina, entre otras.

Argumentos como estos se vieron eliminados cuando, durante la Segunda Guerra Mundial, las mujeres se incorporaron masivamente a puestos de trabajo en fábricas, especialmente en EEUU y Europa. Esta situación sirvió para mostrar que las mujeres podían incorporarse al mercado laboral y no por ello disminuía la productividad.

Economistas como Millicent Fawcett, Ada Heather y Beatrice Webb se basan en la experiencia del trabajo de las mujeres durante la guerra para demandar igualdad de condiciones laborales que los hombres. (Carrasco 2006,9)

Ahora, la desigualdad se crea por caminos más “indirectos”. La legislación  impide que en un mismo puesto de trabajo las mujeres puedan cobrar menos que los hombres, pero esto se hace por otros mecanismos.

  • Las mujeres ocupan menos puestos de responsabilidad. Esto implica no sólo que se queden fuera de los salarios que les corresponden a dichos puestos, sino todo lo asociado a los puestos.

El estar en ciertos puestos trae asociado toda una serie de consecuencias que repercuten en aspectos como los salarios, el prestigio y el valor de manera directa o indirecta de tu persona. La posibilidad de hacer viajes, de hacer contactos que oferten trabajo extra (charlas, conferencias, etc.), de ser más visible en el mercado y para las empresas o instituciones de su sector. Todo esto está conectado con el famoso networking, tan importante en nuestro mercado laboral actual.

  • Las mujeres tienen más trabajos a tiempo parcial. En ocasiones por "elección", ya que ellas se hacen cargo del hogar y de las personas dependientes que en este se encuentran, de manera que necesitan una parcialidad en el empleo remunerado para acudir a otras acciones.

También puede que lo elijan porque se le da más valor a la calidad de vida y no quieran trabajar tanto tiempo. Esta elección se puede hacer cuando hay otra  fuente de ingreso o salario..

Pero, un gran porcentaje de la parcialidad femenina en el empleo viene derivada de que es la opción que se les ofrece en relación a los empleos y puestos que pueden ocupar. De forma que, esa "elección" que apuntábamos está condicionada por las opciones que ofrece el mercado y la sociedad, teniendo en cuenta los roles y estereotipos de género que funcionan y la repartición de las cargas de trabajo fuera y dentro de los hogares.

Este es un titular que encontramos en 2016, en un artículo que hace referencia a los datos en España sobre parcialidad en el empleo.

Casi el 60% de las mujeres que trabajan en jornadas parciales lo hacen porque no encuentran un empleo de tiempo completo.

Aquí puedes encontrar la noticia completa.

Esta parcialidad también la recogen a nivel estadísticos en España en el INE.

Parcialidad Trabajo Mujeres

Parcialidad Trabajo Mujeres

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (España)

 

  • Las mujeres ocupan más empleos temporales. La temporalidad es otro de los factores que hace que los salarios de las mujeres y que las condiciones laborales sean peores que las de los hombres.

Esto en un corto plazo les puede reportar mayores ingresos, pero en lugares como España, la antigüedad hace que tu salario aumente. Aunque esto está comenzando a cambiar, hasta el momento, las mujeres han sido las más perjudicadas por esta temporalidad. Además, el estar poco tiempo en una empresa te limita el accenso, la adquisición de pluses, etc.

 

  • Las mujeres suelen recibir menos pluses e incentivos. Esto está relacionado con que los pluses se adjudican a actividades o turnos que no cubren las mujeres por diversos motivos.

Como antes decíamos la antigüedad reporta unos ingresos añadidos que nos recibes si tu temporalidad es alta. Hay otros conectados por ejemplo con la nocturnidad, peligrosidad o disponibilidad.

Las mujeres suelen elegir jornadas de mañana pues estas se adaptan mejor a sus necesidades de compaginar con otras responsabilidades. La disponibilidad conecta con lo mismo. Ellas son mayormente las  responsables de las personas dependientes, lo que implica que no pueden tener esa disponibilidad o no quieren tenerla, por dar prioridad a los cuidados o porque no les quedan más opciones, dadas las circunstancias, que darles esa prioridad.

Estas son algunas las causas más significativas por las que el salario de las mujeres es mucho menor que el de los hombres.

Películas recomendadas: En tierra de hombres (2005), Ni Dios ni patrón ni marido (2009) y Made in L.A. (2008)

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Conoce al autor

Ana Valero Rey

Experta en estudios de género y perspectiva feminista

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