Tener en cuenta a las y los receptores

Vamos a quedarnos con una frase de la última lección: “las personas que reciben el mensaje no tienen por qué estar en nuestra mente”. Esta frase es clave para conseguir el efecto que perseguimos con este curso y el reto es aun mayor cuando no enfrentamos a un texto escrito y no al lenguaje hablado.

Es por ello que siempre que escribo debo tener este hecho en cuenta y entender en todo momento que la persona que reciba el contenido se enfrentará sola al texto que hemos elaborado ya que no estaremos allí para defenderloDe ahí la importancia de que todo esté en el texto y no “en el aire” porque será el texto lo que “me puntúe”.

Ejemplo de ello es que, cuando hablamos y estamos presentes en el discurso, el entorno suple o puede suplir nuestras ausencias gramaticales y la forma de expresarse requiere, por tanto, de menos artificios.

Por ejemplo, voy caminando por la calle con una amiga y veo que un gato corre de forma precipitada al otro lado de la acera y que un coche está a punto de atropellarlo. ¿Qué expresión utilizo para poner sobre aviso a mi amiga de la situación? Seguramente, para que ella me entienda, solo tendré que dirigir mi dedo índice hacia la zona y decirle ¾¡mira!

Sin embargo, esta misma situación se complica cuando la ausencia del sentido de la vista hace acto de presencia. Si queremos contar la situación a una persona que no la ha presenciado, no podremos hacerlo señalando hacia algún punto y repitiendo la operación, sino que tendremos que exponer de forma detallada lo ocurrido.

Por ejemplo, si el acontecimiento lo estamos exponiendo en una carta que remitiremos a un amigo, esta tendría que estar redactada más o menos así para que el mensaje llegue:

 

ejemplo de carta

 

Como podemos comprobar, la manera de expresarnos de forma escrita para hacernos entender varía mucho de la que tenemos en una comunicación interpersonal en las que las y los intervinientes se encuentran presentes.

Cuando escribimos, no tenemos presentes a las y los receptores de nuestro mensaje por lo que los artificios usados deberán ser más.

CLAVES DE LA LECCIÓN: Cuando la persona que nos evaluará se enfrente a nuestro trabajo, no estamos delante para defenderlo. Por esta razón, no debo dejar nada a la mente ni a la imaginación. Todo debe estar planteado en el texto sin que se de por sentado.

Mar Gallego Espejito

Licenciada en Periodismo | Máster en Género, Identidad y Ciudadanía

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