El esqueleto del trabajo

Como hemos dicho en la lección anterior, conseguir que nuestro trabajo sea un trabajo conciso (que exprese de forma “breve” ideas con total exactitud) requiere tenerlo en nuestra cabeza bien planteado. Esto se suma además a la consecución de la c de claridad y la de coherencia.

Por ello, antes de proceder a la tarea de escribir, debo tener muy claro qué quiero escribir. Si conseguimos plasmar lo que queremos decir en nuestro trabajo de principio a fin, habremos hecho el 70 por ciento del mismo.

Como este curso hace referencia a la elaboración de proyectos con cierta complejidad como investigaciones y análisis, la elaboración de un mapa de conceptos o de un mapa de ideas resulta ideal para el propósito de esclarecer nuestra propuesta. Existen incluso programas de descarga gratuita (CmapTools, PersonalBrain)  y de fácil manejo que nos ayudará a elaborar nuestro propio mapa conceptual de forma electrónica; pero también podemos plantear nuestras ideas en una simple cartulina con lápices de colores.

Nuestro mapa conceptual marcará las principales ideas donde nos vamos a detener y hacia dónde queremos llegar. Incluso estas ideas principales podrán convertirse luego en los capítulos de nuestro texto.

Supongamos que nuestro trabajo es un ensayo sobre el ideal romántico en la obra de William Shakespeare, Romeo y Julieta. Lo primero que tenemos que tener en cuenta para elaborar cómo va a ser nuestro recorrido, es la pregunta que queremos contestarnos en nuestro análisis para redactar el proyecto.

En este caso, podría ser la siguiente: ¿cuál es el ideal romántico que se maneja en la obra Romeo y Julieta de William Shakespeare? La pregunta debe ser otra de las constantes de nuestro trabajo ya que las conclusiones finales y el ensayo no son más que la respuesta a esta pregunta.

Nuestro mapa irá destinado al recorrido que haremos para poder saber de qué ideal romántico se habla en la obra y será algo así como el esqueleto de nuestro trabajo.

En este, plantearemos las ideas básicas que queremos analizar y cuál es el propósito y el sello que queremos darle. En otras palabras, es algo parecido a elaborar un índice de lo que será nuestro trabajo.

Un índice que a medida que avancemos sufrirá de seguro algunas modificaciones ampliándose o sufriendo transformaciones. Sin embargo, eso no quiere decir que la idea no tenga que estar clara desde el principio.

En todo momento tenemos que tener claro qué queremos preguntarnos y hacia dónde queremos llegar. Veamos un ejemplo de mapa de ideas de este tema:

 

Esqueleto de trabajo

 

 

CLAVES DE LA LECCIÓN: Para lograr las “tres ces” es necesario tener en mente mi trabajo de principio a fin (aunque luego se sumen ciertos cambios).

Mar Gallego Espejito

Licenciada en Periodismo | Máster en Género, Identidad y Ciudadanía

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