Cómo introducir nuestro trabajo

Tras el resumen (abstract) y las palabras clave, la introducción de nuestro trabajo sigue siendo el siguiente paso para avanzar en el mismo.

Es necesario hacer la introducción antes de empezar a meternos en materia, bajo el fin de explicar con total claridad el contenido que encontrarán las o la persona que lo lea y para despertar, también, su interés.

A grandes rasgos, podemos decir que las cuestiones que hay que desarrollar en una introducción no son diferentes a las ya expuestas en la explicación del resumen (abstract). Más bien, nuestra introducción es un desarrollo más detallado del mismo: más amplio.

Además, la introducción nos da la posibilidad ya de marcar el estilo que imperará por nuestra parte a lo largo de todo el texto. Es decir, ya podemos matizar cómo será nuestra forma de redactar (si usaremos ironía, mordacidad, si utilizaremos un estilo meramente referencial, declarativo…) y de cubrir el análisis propuesto.

Con todo, podemos decir que la introducción es un resumen del trabajo  desarrollada de una forma mucho más personal que la del abstract; pero que incluirá igualmente los diferentes ítems que este cubría: CONTEXTUALIZACIÓN + PREGUNTA DE LA INVESTIGACIÓN + METODOLOGÍA-PROCEDIMIENTO DEL ANÁLISIS + CONCLUSIONES PRINCIPALES.

Asimismo, tanto el desarrollo de la introducción como la forma de exponerla deben tener como principal objetivo (además de exponer muy claramente cuál será nuestro trabajo)llamar la atención del público lector.

Nuestra introducción debe ser el abre-bocas definitivo (junto con el título) para que nuestro trabajo sea leído de una forma más receptiva. Es el clímax antes de empezar la obra.

Algunas claves para redactarlo (claves que pueden aplicarse también al resto del trabajo) son:

  • Ir de lo universal a lo concreto de una forma lógica y sencilla
    Que se perciba que el punto que queremos tratar “cae sobre su propio peso” tras la contextualización y la explicaciones dadas. Que no se perciban saltos extraños en la argumentación.

 

  • Hacer partícipe a quienes leen nuestro trabajo de cada uno de los pasos dados en nuestra argumentación. Que nos siga en cada paso lógico, que perciba por qué hemos llegado a plantearnos la pregunta del mismo, que se involucre en el proceso y quiera descubrir la respuesta junto a nosotras y nosotros.

 

  • Motivar la lectura del trabajo completo. Como hemos dicho, la introducción debe ser un abre-bocas, y no una reseña (análisis) del trabajo expuesto. Qué queremos decir con esto: pues que debe quedar claro el planteamiento del trabajo pero no debemos exponer el trabajo en su totalidad de forma resumida ya que si de primeras conocemos cuál es el contenido completo del mismo ¿para qué voy a querer seguir leyendo? La introducción debe sentar la lectura, no darla por concluida: no hacer, para ello, una redacción extensa.

 

CLAVES DE LA LECCIÓN: La introducción debe ser otro de los abre-bocas del trabajo y motivar a la continuación de la lectura. Los puntos que debe tratar son los mismos que se desarrollaban en el abstract pero marcando ya cuál será nuestro estilo a lo largo de todo el proyecto.

Mar Gallego Espejito

Licenciada en Periodismo | Máster en Género, Identidad y Ciudadanía

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