La idea principal

No basta con tener una idea, porque ésta puede ser muy básica. Tal vez tengas algunas escenas en mente, puede que ya tengas claro quienes serán los personajes principales, pero te quedan huecos importantes que cubrir. ¿Cómo solucionarlo? Es sencillo, interroga la idea, cuantas más preguntas te formules, más claro te quedará todo el argumento.

Pongamos ejemplos:

¿Cómo comenzará la historia?

¿Lo contaré en primera o tercera persona?

¿Quiénes serán los personajes principales?

¿Y los secundarios?

¿Qué personalidad pueden tener?

¿Cómo es su vida? ¿Familia, amigos, trabajo, aficiones?

¿Qué físico tendrán? ¿Cómo les gusta vestir?

Sobre todo ten en cuenta que tus personajes deben ser creíbles, y para eso debes dotarles de personalidad. Debes conocerles bien, pensar que son reales, al menos durante el proceso de escritura.

¿Cuál es el nudo de la historia?

¿Cómo lo resuelvo?

Aquí puedes prepararte varias propuestas.

¿Hacia dónde llevaré la historia? ¿Qué final tendrá?

En esta parte puedes hacer lo mismo y es probable que cambie cuando lo escribas de forma definitiva.

Conclusión, cuanto más interrogues a esa idea principal menos bloqueos tendrás durante el proceso de escritura y la historia fluirá con más soltura.

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Conoce al autor

Francisca Herraiz

Correctora

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