Crear atmósfera

Crear atmósfera en nuestra historia es tan importante como la creación de personajes creíbles. Una historia plana no interesará a nadie. Lo que escribamos debe alterar al lector de cualquier forma, ya sea enamorándole, haciéndole reír, llorar o temer. Toda historia debe ambientarse para trasladar al lector ese sentimiento que queremos transmitir. De esta manera conseguimos que sea más creíble.

Vamos a dar algún ejemplo. Si en una historia de terror colocamos al personaje en una habitación iluminada, con una agradable brisa, ¿qué estamos transmitiendo? Miedo no, desde luego. Una habitación bien iluminada, con brisa, tal vez que huele a flores, nos transmite tranquilidad, es un lugar agradable. Es lo contrario a lo que queríamos transmitir. Ahora describamos esta misma escena con otra atmósfera. La oscuridad de la noche impedía que se vieran los rincones. La tormenta había hecho que la ciudad se quedara sin electricidad. Los truenos se oían cada vez más cercanos. El viento se colaba por las rendijas de las puertas, susurrando, haciéndole girarse de vez en cuando para ver si alguien estaba tras él. La madera, con la humedad, crujía, ¿o eran pasos? El fuerte viento hizo que la puerta se cerrara de golpe, sobresaltándole. Estaba seguro que había alguien más en la casa.

Como vemos, la atmósfera ha cambiado, es algo más tétrica. Estamos conduciendo al lector a sentir miedo, le envolvemos en la atmósfera que queremos para transmitirle esta sensación.

Por el contrario, si la novela es romántica, todo será color de rosa. Las flores brillarán con el rocía de la mañana, el aroma es agradable, el cielo está despejado y los pájaros cantan alegres. Ha llegado la primavera y, con ella, el amor. Allí está el joven que, como cada mañana, va a trabajar a la panadería. Su espalda ancha, sus pasos, tan varoniles, y ese cabello oscuro, la vuelven loca. Suspira, ya queda menos para que abra la tienda y volver a verle.

La atmósfera es algo más empalagosa. Nos transmite bellas sensaciones, es agradable. Todo parece brillar.

Cambiaremos la atmósfera para crear ese ambiente que deseamos, terrorífico, romántico, para crear suspense. Sin una atmósfera correcta no lograremos una buena escena.

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Conoce al autor

Francisca Herraiz

Correctora

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