Pay-out

El Pay-out indica el porcentaje de los beneficios que la empresa reparte a sus accionistas como dividendos:

Pay-out = Dividendos / Beneficio neto

 

 

Veamos un ejemplo:

La sociedad Lebrija obtiene un beneficio neto de 100 millones ptas. de los que decide repartir 35 millones ptas. como dividendos.

 

Por tanto, su Pay-out será:

Pay-out = 35 / 100 = 35%

 

¿Qué porcentaje de pay-out es el adecuado? No hay una respuesta única, sino que dependerá de la situación de cada empresa:

 

Una empresa en plena fase de expansión, que tiene que acometer importantes inversiones, lo lógico es que su pay-out sea bajo y retenga la mayor parte del beneficio dentro de la empresa para financiar su crecimiento.

 

Una empresa madura, cuyas inversiones previstas son limitadas, su pay-out debería ser elevado, repartiendo a sus accionistas un porcentaje importante de sus beneficios.

 

La política de pay-out incide directamente en la cotización.

Como regla general, el mercado preferirá un pay-out elevado, en la medida en que es una remuneración que recibe el accionista.

 

Pero el mercado sabe distinguir:

Si el motivo de repartir pocos dividendos es la financiación de un interesante plan de expansión, el mercado seguirá apostando por ese valor.

 

Recientemente, la compañía española Telefónica decidió no repartir dividendos para financiar su agresiva estrategia de adquisiciones en latinoamérica y el mercado acogió esa noticia con una fuerte subida.

 

Si el pay-out es bajo pero no está clara la política de crecimiento de la empresa, el mercado tenderá a penalizar a ese valor.

 

Lo que castiga el mercado especialmente es cuando se produce una caída del pay-out y no quedan suficientemente explicados los motivos. El mercado podría entender que la empresa está atravesando problemas (serios) de financiación.

 

La política de dividendos también depende de cómo se comporta el beneficio de la empresa:

  • Aquellas empresas que presentan una evolución estable en beneficios suelen mantener también una política de dividendos muy regular, aumentando ligeramente cada año los dividendos distribuidos en el ejercicio anterior.

 

Esta es una remuneración esperada por el accionista, por lo que romper esta tendencia supone un hecho inesperado para él, que deja de recibir unos ingresos con los que contaba. De ahí que la empresa deba explicar muy bien los motivos del cambio si no quiere que el mercado le pase factura.

 

  • Aquellas otras empresas cuyos beneficios son más volátiles, el comportamiento de sus dividendos presenta también fuertes oscilaciones, que el mercado ya tiene asumidas.

 

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